Dictan sentencia condenatoria de cuatro años de prisión a un sujeto que, a toda velocidad, intentó escapar de agentes ministeriales. Aunque no fue sentenciado por el robo del auto; resultó culpable por la portación ilegal de arma de fuego.
El ahora sentenciado fue detenido en las inmediaciones de la Vivienda Popular, en zona poniente de esta capital.
Agentes de la Policía Ministerial del Estado circulaban sobre las calles de ese sector cuando observaron que un sujeto se desplazaba a velocidad inmoderada a bordo de un vehículo. De inmediato le marcaron el alto pero el sospechoso no acató la orden. Al contrario, aumentó velocidad con la clara intención de evadir a los agentes ministeriales.
Así dio inicio a lo que sería breve pero tensa persecución. Metros adelante le cerraron el paso y le ordenaron no oponer más resistencia. Que accediera voluntariamente a la revisión preventiva. Por supuesto, los agentes estaban preparados para defenderse y responder cualquier agresión del sujeto.
El hampón estaba armado. Portaba una pistola del calibre nueve milímetros pero, consciente de que enfrentarse a los policías sería un acto suicida, optó por no provocar el tiroteo.
Permitió que los agentes efectuaran revisión del vehículo y, tras consultar datos en el sistema de cómputo resultó con reporte de robo. El conductor no pudo acreditar propiedad y tampoco justificó porqué estaba en sus manos. Ya con esto había motivo suficiente para detenerlo pero aún había más. Entre las pertenencias también le aseguraron arma de fuego y como era de esperarse carecía del permiso correspondiente.
El detenido quedó a disposición del Ministerio federal e inició el proceso por la portación ilegal de arma de fuego. Finalmente, el Juzgado Segundo de Distrito emitió sentencia condenatoria de cuatro años de prisión.