Analine Cedillo
Agencia Reforma

COMALCALCO, Tabasco 21-May.- En el camino hacia la zona arqueológica de Comalcalco, la selva se cuela por las ventanas del autobús. Afuera hace un calor de casi 40 grados y nunca el aire acondicionado se sintió como un lujo.
Es verdad: en comparación con los viajeros que a finales del siglo 19 llegaron al sureste atraídos por las culturas prehispánicas, este es un grupo de turistas.
“Bienvenidos al infierno verde”, dice José Manual Cohetero, guía certificado. Qué apodo más perfecto para Tabasco.
La vía hacia las estructuras está sombreada por ceibas y palos mulatos, entre otros árboles. Aún así, la ropa se pega al cuerpo de tanto sudor.
El francés Désiré Charnay, a quien se atribuye el hallazgo de Comalcalco, también padeció el clima “húmedo, cálido y malsano”, cuenta en Viaje 1880-1881, crónica incluida en la antología Comalcalco (INAH, 1992).
Cuando el explorador llegó a Villahermosa, los caminos destruidos por las lluvias le impidieron ir por tierra. Entonces navegó en canoas de madera por ríos tabasqueños durante varios días, sufriendo calambres y picaduras de mosquitos. Pero el martirio dio paso a la satisfacción.
“Llegamos y me encuentro delante de una verdadera montaña de vegetación exuberante, en la que no se puede penetrar sino con hacha en mano”, narra el explorador, “no puedo describir el asombro, el entusiasmo, la sorpresa que de mí se apoderaron. ¡Era todo lo contrario a lo que esperaba, tan nuevo, tan extraño!”.
Al estar frente a las estructuras construidas por miles de ladrillos unidos por una mezcla de conchas de ostión calcinadas, se comparte su sorpresa. Actualmente, Comalcalco es el único sitio arqueológico abierto al público en Tabasco, que presume estas características arquitectónicas, explica Cohetero, guía del lugar.
La visita abarca la Plaza Norte, la Gran Acrópolis, el Palacio, la Tumba de los Estucos y otras estructuras, entre ellas el templo IV, que destaca por el mascarón dedicado a Kinich Ahau, dios del sol. Llega el mediodía y el calor se impone. Es hora de volver al autobús.
¿Quién sabe qué pensaría Charnay de la podadora que empareja el pasto entre las estructuras, ahí donde la selva mandaba hace más de 100 años? Lo cierto es que, como a estos turistas, el sitio le cautivó.
“Permanecimos 15 días en Comalcalco, pero se necesitarían años enteros y mucha gente para explorar este campo tan vasto”, apunta en su crónica de viaje.

Legado maya
La Zona Arqueológica de Comalcalco está situada aproximadamente a una hora al noroeste de Villahermosa. Se considera el sitio maya más importante en Tabasco, de acuerdo con el INAH.

– Comalcalco estuvo poblado por mayas del Clásico Mesoamericano, fundamentalmente del año 600 a mil 200 d.C.. Su nombre en náhuatl significa “en la casa del comal”, mientras que en idioma cholano su nombre era Joy Chan, que significa “cielo enrrollado”.

– A falta de piedra en esta zona, los pobladores perfeccionaron sus técnicas de construcción hasta elaborar adobe asoleado y los ladrillos cocidos, unidos por una mezcla de conchas de ostión calcinadas, sacadas principalmente de la laguna Mecoacán, ubicada al norte.

– La estructura 4 está decorada con un gran mascarón central, que representa la efigie del dios solar Kinich Ahau. Lleva un tocado de un ave mítica y orejeras preciosas a los lados de la cara.

Fuente: “Un edificio de Comalcalco”, texto del arqueólogo Román Piña Chán, incluido en la antología Comalcalco (INAH, 1992).