Josemaría León Lara

Con el paso del tiempo el ser humano suele adaptarse a las nuevas realidades y circunstancias de tiempo modo y lugar; y al igual que el cambio es propio de la naturaleza propia de la humanidad, también trae aunado la propia evolución del lenguaje. La lengua castellana ha sufrido notorias transformaciones a lo largo de los siglos, son la finalidad de permanecer vigente al afrontar las necesidades y los retos de la comunicación dentro de la contemporaneidad.

Más allá de las modas, el mundo cambia día con día, situación que a veces es imperceptible; en ocasiones los cambios son graduales, pero también pueden ser de manera tan repentina que provoca que la percepción de lo que nos rodea puede cambiar de la noche a la mañana. Es lo mismo con la expresión oral y más hoy en día con un mundo inmerso en la era de las tecnologías y la globalización en su máximo esplendor.

La influencia mediática, así como el acceso inmediato a todo tipo de información, ha cambiado el ethos  de nuestra época. Es por ello, que no es de extrañarse que la propia Real Academia de la Lengua Española haya adoptado palabras de origen anglosajón a su diccionario tropicalizando al español términos como béisbol o tuit. Siendo resultado todo lo anterior de la inmensa capacidad de invención que tiene el ser humano, siempre yendo hacia adelante buscando la innovación.

En esta evolución del lenguaje así como su adaptación a las realidades modernas, también se ha perdido vocabulario, dando espacio a los neologismos propios de la realidad actual. Sin embargo, siguen existiendo palabras de canon que no podemos olvidar, pero que lamentablemente tanto por acción de la voluntad como por omisión, dejamos pasar.

Y es que el lenguaje va más allá de la forma de comunicarnos en comunidad y darnos a entender entre todos; también sirve para expresar sentimientos, deseos, demostrar educación, promover la etiqueta y sobre todo saber agradecer. El decir gracias no es simplemente un cumplido rutinario, es reconocer aquella acción realizada por un prójimo a favor de uno.

Actualmente es mucho pedir el que alguien pida las cosas “por favor”, pero es más difícil decir gracias; tal parecería que la palabra “gracias” está desapareciendo, puesto que con más frecuencia brilla por su ausencia. Hoy en día, son las nuevas generaciones las que originan esta evolución de la expresión lingüística humana, pero que se ven afectados por corrientes de pensamiento que pretenden unir lazos, pero terminan haciendo todo lo contrario, provocando el individualismo.

Lejanos se ven aquellos días en los que las mamás le decían a sus hijos: -¿Cómo se dice? Procurando enseñar buenos modales a los hijos. Pero es que también esta tendencia nos ha pegado a otras generaciones con más edad, puesto que nos hemos olvidado de algo básico para la convivencia: el ser agradecidos; Como lo dijera aquel viejo refrán: “es de bien nacidos, ser agradecidos”.

Después de  esta reflexión, quiero aprovechar para agradecerte a ti estimado lector, que semana a semana te tomas el tiempo de leer aquello que plasmo en esta columna; agradecer también a mi familia por su apoyo y aliento a lo largo de estos dos últimos años en que “Según el Sapo es la Pedrada” ha sido publicado y por supuesto a mi casa editorial El Heraldo de Aguascalientes y al Lic. J. Asunción Gutiérrez Padilla, por seguirme brindando esta tan placentera experiencia.

¡Muchas Gracias!

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@ChemaLeonLara