NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Terminó el súper domingo electoral y tres días de pataleos sirvieron para dar vuelta a la página de las elecciones locales, los gritos de excesos, intromisiones, rebase de topes de campaña y fraude electoral se diluyeron por los mezquinos intereses partidistas. Que no coincidieran PAN y MORENA (principales afectados en Coahuila y EDOMEX) en la lucha contra el fraude, abrió la posibilidad al PRI para echar a andar la maquinaria mediática y oficialista en torno a la legalidad del resultado.

Rápidamente todos pusieron su mira en el 2018, Anaya y López Obrador buscan cómo sacar provecho a la lucha poselectoral en esos estados. El PRD se mantiene a la expectativa para ser lo que ellos se autollaman, los fieles de la balanza; y el PRI, ellos se reagrupan, agazapan y están buscando fuerzas y estrategias que los pongan en la disputa por el poder presidencial.

Ante lo anterior diversas voces lanzan una propuesta, legislar por una segunda vuelta electoral en la elección presidencial, PAN y PRD ven la posibilidad que al estar en la disputa por un posible primer tropiezo puede recomponerse con el voto anti-PRI o anti-AMLO.

Parece una gran idea, pero tiene grandes problemas:

1.- implementarla implicaría un aumento en el gasto público, tanto en la operación de la elección, (funcionarios de casilla, PREP, reimpresión de boletas) como en los recursos de campaña. ¿Estamos en tiempos de seguir gastando y gastando en elecciones?

2.- legitimidad superficial: el incremento en el número de votos, da la percepción de una mayor legitimación del gobernante elegido, pero en casos de democracias inmaduras, da como resultados procesos de ingobernabilidad, el ejemplo más reciente Brasil y el Impeachment de Dilma Rousseff.

3.- tiempos de incertidumbre jurídica: ¿qué pasaría si los candidatos que no son los dos primeros lugares impugnan la elección o los resultados del primero y/o segundo lugar? El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tendría que emitir fallos en no mas de una semana, ya que de lo contrario generaría una incertidumbre jurídica e inestabilidad política en todos los contendientes.

No se puede legislar por capricho u ocurrencia, menos un tema tan serio. Hoy les digo a los ansiosos promotores de esta ocurrencia legislativa, calma, traten de elevar la calidad del debate.

Concretito:

El factorcito PRD: me encontré a un amigo del PRD, lo vi muy contento, le pregunté:

-¿Por qué tanta alegría?

– ¡nos fue muy bien en las pasadas elecciones! ganamos Coahuila y perdió López Obrador en EDOMEX. Además estamos en gran posibilidad de que el PRD gane la presidencia de México.

-explícame más despacito tus hipótesis, digo, en Nayarit el candidato era del PAN, EDOMEX quedaron en tercer lugar, además ¿cómo con 8% de intención de votos van a ganar la elección presidencial?

– mira, en el PRD tenemos dos líneas políticas, ganar aunque sea pegadito al PAN, aunque signifique sacrificar ideología y principios; la otra es que no gane AMLO. Por último y más importante, hoy sin duda somos el fiel de la balanza para ambas líneas, lo que conlleva que está en nuestras manos o que gane el PAN o que pierda AMLO.

Triste papel del que una vez fue el principal partido y referente de la izquierda mexicana. Hoy hizo metástasis aquel anacrónico PST.