Josemaría León Lara

La carrera presidencial de los Estados Unidos oficialmente ha comenzado, toda vez que tanto el Partido Republicano como el Demócrata han nombrado a sus abanderados, mismos que se postulan para suceder a Barack Obama como el mandatario o la mandataria del país más poderoso del mundo. Las elecciones primarias ahora son cosa del pasado, y una vez concluidas las convenciones nacionales de cada partido respectivamente, la señora Clinton y Donald Trump son oficialmente contrincantes.

No es necesario ser muy brillante para darse cuenta que la contienda que se llevará a cabo durante los próximos meses en la Unión Americana, será un camino ciertamente difícil donde las desacreditaciones y la guerra sucia serán el pan de cada día; sin embargo es importante tener en cuenta lo abismalmente distintos que serán los discursos de cada candidato. Por un lado Trump imponiendo el odio, y por otro lado Clinton a favor de las minorías cargando una bandera fuertemente liberal.

A pesar de todos los pros y los contras que puedan tener cualquiera de los dos candidatos, cierto es que el mérito es de la ex Primera Dama y ex Secretaria de Estado, puesto que por primera vez en la historia de su país una mujer es candidata a la presidencia. Cuarenta y cuatro presidentes han gobernado el país de las barras y las estrellas y ahora existe la posibilidad de que por primera vez una mujer los gobierne.

En el año 2008 cuando el actual presidente Obama se perfilaba para la candidatura y después para la presidencia, los grandes escépticos afirmaban que un afroamericano jamás sería el líder de aquella nación.(Qué equivocados estaban!, no solo ganó la elección, si no que logró reelegirse en 2012 para cuatro años más en la Casa Blanca; he aquí el dilema compartido con el pasado y que ahora se presenta)podrá ser una mujer, presidenta de los Estados Unidos? El cambio es posible, visto de cualquier óptica: raza, edad o inclusive género.

No se puede negar que la historia se escribe día tras día, y lo que ha logrado Hillary Clinton es digno de admirarse ya que el empoderamiento de la mujer es una situación que debe convertirse en una constante y no en algo eventual. Casos hay muchos, pero de memoria reciente encontramos a la ex Primer Ministro del Reino Unido Margaret Tatcher, o la actual canciller alemana Angela Merker, por mencionar algunas.

En México también tenemos nuestros ejemplos, como Rosario Ibarra (candidata a la presidencia en dos ocasiones por el PT en 1982 y 1982), Cecilia Soto (candidata a la presidencia por el PT en 1994), Patricia Mercado (en 2006 a través de Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina) y por supuesto la más reciente, Josefina Vázquez Mota (candidata del PAN a la presidencia en el 2012) y muy probablemente en el 2018 a Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón.

Quizá Hillary Clinton tenga una fuerte oportunidad de ser presidenta, pero no sería la primera mujer que habría de gobernar los Estados Unidos; algunos historiadores hacen mención a que durante la presidencia de Ronald Reagan hubo momentos en que las decisiones no eran tomadas por él, si no por su esposa Nancy.

Reconocer el trabajo y la perseverancia de la Señora Clinton es una cosa, y otra muy diferente sentir simpatía con sus ideas y persona. Es difícil que la prensa internacional lo reconozca, pero los ideales ultra liberales de la ahora candidata podrían hacer más daño a la sociedad estadounidense que las idioteces de Trump, y eso algo para considerar.

Para concluir, la activa participación de las mujeres en la vida política de un país, es un factor fundamental para el cambio del paradigma social. Solo a través de una sociedad verdaderamente participativa sin importar condiciones de sexo, creencias, raza etc., se pueden lograr un cambio de fondo. (Nótese que no hago uso de la palabra incluyente, ya habrá un momento para explicarlo).

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@ChemaLeonLara