Juan Puig
Agencia Reforma

CDMX.- No hubo necesidad de llamar a la Policía. Sting, por puro gusto, la trajo.
El espíritu del legendario trío británico The Police, con el que el cantante hizo lo que quiso en los 70 y 80, respira en su nuevo disco, 57th & 9th, llamado así por el cruce de calles en Manhattan donde se ubica el estudio de grabación.
Ese vigoroso power pop también poseyó al Auditorio Nacional anoche en el agotado concierto del músico, y por supuesto, a los 10 mil fans presentes.
Con una sencilla camiseta azul, y sin la barba hipster que lució en su anterior visita al País, en 2015, el cantante apareció en el escenario a las 21:23 horas.
“Synchronicity II” y “Spirits In the Material World” fueron las dos primeras flechas que salieron de la voz rasposa de Sting y dieron en el corazón de la audiencia. Las cámaras de los celulares se alzaron por montones.
Pero no fueron los únicos temas de The Police que se oyeron. El músico, que en la última década ha experimentado con orquestas sinfónicas y se enfocado más en el folk y el jazz, puso en su set nueve.
Cada uno de ellos fue un manjar para los oídos de su público más fiel, aquel que ya se movía al ritmo de sus creaciones hace más de 30 años.
Pero, a pesar de que ya es abuelo y tiene a uno de sus hijos (Joe Sumner) entre sus músicos, se conserva en forma, sigue conquistando a sus seguidoras, destila electricidad, energía y mantiene intactos su garganta y carisma.
“Querido público mexicano, siento feliz y honrado de estar aquí una vez más”, dijo en un español atrabancado, pero que a todos fascinó.
Eso sí, se da esos lujos de artista veterano, que nada tiene que demostrar, con un diseño de entarimado desnudo, sin adornos ni pantallas extra, apenas con sus músicos y él.
Como alquimista, Sting mezcló en dosis adecuadas lo mejor de The Police (“Every Little Thing She Does Is Magic”) con sus hits de solista más añejos (“Englishman In New York”, “Fields of Gold”) y los más nuevos (“I Can’t Stop Thinking About You”).
La amalgama funcionó a la perfección: Entre el público hubo quien jamás se acomodó en su asiento y no dejó de bailar.
Hasta el cierre de esta edición, el también activista no había hecho declaraciones sociales, como hace dos años, cuando habló sobre los desaparecidos por la violencia en México.
El Sting que muchos añoraban por largo tiempo está de vuelta. Se encontró en la intersección de la 57a y la 9a.