QUERÉTARO, Querétaro.- Tiago Volpi fue el amuleto del “Rey Midas”… No, de todo Querétaro.
El portero brasileño fue el responsable de las lágrimas de la afición de los Gallos en el Estadio Corregidora, de la piel de gallina para la gente más acostumbrada a los descensos y escándalos que a la gloria, como la que les abrió sus puertas ayer al ganar la Copa MX.
Tiago fue clave en la conquista del primer título de la institución, al vencer 3-2 en penales a las Chivas, tras el empate sin goles en tiempo regular. Volpi detuvo los disparos de Jair Pereira, Carlos Cisneros y Alan Pulido.
Hace un par de semanas en un hospital de Querétaro, a eso de las 2 de la madrugada, a Tiago le rondó la idea de regalarle un campeonato a su primogénita Luisa. Era la víspera de Cuartos de la Copa MX contra Cruz Azul y el pensamiento del portero parecía más producto de la euforia de un papá primerizo que de las posibilidades de los Gallos. Es más, el propio técnico Víctor Manuel Vucetich calificó al Querétaro como el “patito feo”, y eso que él tiene fama de hacer campeón todo lo que toca y ayer levantó su título 14.
Hubo torta bajo el brazo desde que los Gallos echaron a Cruz Azul. Luego le pegaron a otro grande como Toluca y llegó entonces la cita contra Chivas.
El partido fue trabado, de más intensidad que ocasiones de gol, salvo el mano a mano que Volpi le detuvo a Pulido o un disparo de Isaac Brizuela a lo “karate kid” u otro de Carlos Peña en el que el arquero desvió el esférico.
Pero los Gallos Blancos ignoraban que el enemigo estaba en casa.
Al 63′, Víctor Manuel Vucetich ordenó el ingreso de Andrés Rentería. Su intención era que el jugador hiciera pedazos a Miguel Ponce; nunca imaginó que lo único que haría el colombiano sería darle un cabezazo a su marcador y por lo cual se iría expulsado al 68′.
El Querétaro se aferró a los penales. Por eso el portero hizo tiempo tras un choque con Alan Pulido en la recta final del partido. El propio guardameta se hincó y alzó las manos cuando el partido se fue a penales.
El guardameta brasileño amagó apenas en abril con salir del club si no se reforzaba para pelear un título, sin imaginar siquiera que él habría de construirlo.
Volpi amaneció ayer con la noticia de su renovación de tres años con Gallos Blancos. Hoy despertará como campeón de la Copa MX, mientras que las Chivas se quedaron con las manos vacías, el triunfo de hace una semana ante América de nada les sirvió. (Édgar Contreras/Agencia Reforma)