Estamos perdiendo el amor por México, advirtió el maestro en Derecho por la Universidad de Castilla, Julio Antonio Saucedo Ramírez, quien señaló que los valores cívicos se han descuidado durante los últimos 20 años.

El fenómeno se aprecia de manera clara en el sistema educativo, donde los estudiantes apenas si conocen los elementos básicos que son representativos del amor por la patria, pues pese a que los libros de texto tienen estos contenidos, los maestros no hacen énfasis en su enseñanza, consideró.

En el marco de la conferencia ofrecida a personal docente y administrativo de la Universidad Politécnica de Aguascalientes, enfatizó que más allá de aspectos culturales, existe un problema educativo.

“Es un hecho que se ha perdido, la gente no se levanta cuando escucha el himno nacional, no saluda la bandera, los niños en las escuelas echan relajo en los honores a la bandera, eso es muy preocupante”.

Indicó que décadas atrás era imposible que alguien lanzara un grito durante la ceremonia de honores a la bandera, pero en la actualidad ese respeto a los símbolos patrios se ha diluido, al grado que muy pocos conocen el texto íntegro del himno nacional.

Refirió que se han conformado versiones reducidas del himno al paso de cientos de años, en parte porque sus estrofas fueron redactadas en la época en que de la noche a la mañana se pasaba de un gobierno liberal a otro conservador, por lo que se eliminaban referencias a personajes como Santa Anna o Agustín de Iturbide.

En ese contexto, subrayó la necesidad de incentivar entre los docentes y los padres de familias que haya una recuperación de estas actividades, como aspectos primarios; consideró que los sociólogos y antropólogos deben estudiar cuál es la dimensión de esta problemática.

Señaló que se debe apostar a las nuevas generaciones desde una perspectiva preventiva, mientras que aquellos sectores de la población que ya tienen el daño severo, tendrían que recibir ciertas circunstancias para fortalecer los valores y el amor por su país.

Se pronunció por no caer en estereotipos que afectan la imagen del mexicano, pues la mayoría de los mexicanos no son corruptos, ni son derrotistas, por lo cual debe ensalzarse y reconocerse a quienes hacen bien las cosas, en lugar de generalizar a todos bajo un concepto erróneo por algunas personas.

Señaló que no es válido vincular el patriotismo con tendencias políticas, porque se trata de un sesgo equivocado, al caerse en el riesgo de convertirse en “patriotero” que apuesta a los intereses particulares, mientras que el patriota ama a su país, buscando que le vaya bien como un colectivo.