El Instituto Nacional Electoral destruye año con año 2 mil credenciales de elector que no son recogidas por los tramitantes, sin embargo, el gasto más oneroso en la elaboración de los plásticos sigue concentrándose en el descuido que provoca extravíos.

Tomando en consideración que el costo de cada credencial que se repone se ubica en cerca de 5 pesos o 0.27 de dólar, el costo se estimaría en apenas 10 mil pesos desperdiciados, contra los numerosos trámites de reposición por extravío, enfatizó el delegado del Instituto Nacional Electoral, Ignacio Ruelas Olvera.

Señaló que aun con la mejora de tecnología, el contar con un Registro Federal de Electores que engloba la emisión de identificaciones y los registros de la base de datos, representa la erogación del 45% del gasto corriente asignado al INE.

Ignacio Ruelas afirmó que aun cuando la cifra no es representativa sobre un padrón electoral de casi 867 mil ciudadanos, sería importante que en una democracia hubiera el interés de que todos contaran con una identificación para votar actualizada.

“El trámite para la obtención de credencial de elector es uno de los pocos que sigue siendo gratuito, se ha abaratado muchísimo, pero ha aumentado su calidad, y sus medidas de seguridad”.

Señaló que el costo comercial sobre volumen de la primera credencial de elector representaba un costo de dos dólares por pieza, mientras que en la actualidad ese costo ha disminuido.

“Hay que pensar que el Registro Federal de Electores sigue teniendo un costo elevado porque implica cartografía, listados de localidades, mantenimiento, depuración, todo lo que conforma poder tener un listado competitivo y adecuado, las listas que van a las casillas, además, el ciudadano puede perder cinco veces la credencial y se le vuelve a tramitar sin ningún costo”.

El funcionario electoral refirió que no se tienen estudios sobre las razones por las que un tramitante finalmente no acude a recoger su credencial, incluso después de habérsele notificado para que acuda al módulo de atención ciudadana.