Le robaron su quincena en un cajero automático. Misteriosamente su tarjeta se atoró y más tarde, cuando fue a reportar el incidente se enteró de que cuenta estaba vacía.
El agraviado manifestó que acudió a un cajero automático ubicado en zona norte de la ciudad. Esto, con la intención de retirar el dinero de su quincena.
Al ingresar se dio cuenta de que había dos sujetos desconocidos junto a la puerta pero no les dio mayor importancia; no le parecieron sospechosos. Procedió a efectuar la operación y entonces, repentina y extrañadamente el proceso se detuvo y su tarjeta quedó atorada.
Hizo cuanto pudo para rescatarla pero fue en vano. En ese momento los sujetos se acercaron y preguntaron si podían ayudarle, inocentemente les dijo que su tarjeta estaba dentro del cajero y que no pudo sacarla. Ellos tampoco, aunque simularon hacer el esfuerzo.
El usuario cometió el error de no reportar inmediatamente la incidencia. Como debe ser en estos casos o si la tarjeta es extraviada o robada. Se alejó del lugar decidiendo que más tarde acudiría al banco para reportarla. Y sí lo hizo pero se enteró de que su quincena ya había desaparecido. Se infiere que los mismos sujetos que le brindaron “ayuda”, fueron los que se quedaron con su dinero.
Pese a lo sucedido, el ofendido se abstuvo de interponer formal denuncia.