“Es segura nuestra carne”

Frente al nuevo caso de clembuterol en Aguascalientes, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), Juan Pablo Franco Díaz exigió la aplicación rigurosa de la ley federal en contra los responsables de la engorda ilegal con el anabólico, y aseveró que desde el pasado primero de febrero entró en vigor la ley de movilización de ganado en el país, lo cual deberá ayudar a identificar la procedencia del hígado contaminado.

Hoy en día, Aguascalientes cuenta con 360 mil cabezas de ganado dedicadas para que su carne y su leche sean de consumo humano; dichos animales son propiedad de dos mil ganaderos agremiados a la UGRA, a quienes se les ha concientizado en el sentido de que nadie tiene derecho a envenenar a la gente.

El dirigente de la UGRA llamó a la población aguascalentense a confiar de la carne que aquí se genera, “aquí no existe esa práctica, que además se encuentra tipificada como delito federal”. Agregó que la carne tiene un alto contenido proteínico para la alimentación de la sociedad de Aguascalientes.

Cada ganadero debe mantener presente en su mente que si actúa inadecuadamente puede intoxicar a su propia familia, esas prácticas no deben ser permitidas ni toleradas por las autoridades competentes, las cuales deben investigar y castigar con todo el rigor de la ley.

Esto significa que los carniceros deben contar con las facturas de la carne y de todas las partes del animal que compraron para venderlas posteriormente a los consumidores. “Nadie puede eludir esta responsabilidad, pues forma parte de la ley de movilidad que se hizo vigente en diciembre pasado, aunque se concedió una prórroga de dos meses, la cual entró en vigor el pasado primero de febrero”.

Juan Pablo Franco Díaz precisó que ahora cada una de las cabezas de ganado deben cumplir con una serie de requisitos, como llevar un arete que será su identificación personal, con el cual se podrá conocer en dónde y cuándo nació, a quién se lo vendió, quién lo engordó, a quién se lo vendió para matanza, a cuál rastro llegó y una diversidad de información.

“Ahora hay que estar muy atentos de que todos los animales lleven su arete y esa información podrá revelar que el hígado contaminado seguramente no fue de ganaderos de aquí, pues en esta entidad se ha dejado de utilizar ese anabólico, y en caso de que alguien lo haya hecho, entonces se deben tomar las medidas necesarias como cárcel, pues no se puede intoxicar a la ciudadanía”.

El presidente de la UGRA aclaró que el rastreo del hígado no será tan fácil, porque no es carne, y ésa sí está teniendo una estricta vigilancia, “pero como sea deberá llevarse la investigación competente para identificar a la persona responsable y castigarlo conforme a la ley, que lo considera un delito federal y lo persigue la misma PGR”.

Finalmente, Juan Pablo Franco Díaz sostuvo que aquí el problema no es de la carne en general, sino de los hígados, por lo que la autoridad competente debe investigar con la carnicería que lo vendió para llegar hasta los presuntos responsables.

“Nosotros nada más la vendemos”

Manifiestan carniceros inconformidad por ser ellos los principales afectados de los casos de clembuterol, cuando en realidad la responsabilidad es de las autoridades de Sagarpa y Regulación Sanitaria, que son las encargadas de hacer las revisiones para verificar que la carne que llega al mercado cumple con los requisitos mínimos indispensables de sanidad.

Raúl González Reyes, presidente de la Organización de Industriales de la Carne, manifestó en entrevista que de forma coincidente en varios años ha sucedido que poco antes de comenzar la Feria Nacional de San Marcos detectan casos de clembuterol que afectan la economía de uno o varios carniceros, cuando en teoría la revisión se da antes de que esta carne llegue al punto de venta.

“Qué culpa tenemos nosotros los tablajeros de comprar una carne que, supuestamente, y así lo voy a decir, supuestamente está verificada en un rastro; qué culpa tiene el tablajero de que salga el clembuterol si las autoridades no están haciendo su trabajo de estar monitoreando los rastros”.

Agregó que no sólo debe volverse más estricta la revisión de los rastros locales, sino de toda la carne que viene de los estados vecinos, para evitar que los carniceros sean responsabilizados.

Luego de este brote de clembuterol dado a conocer en días pasados, el representante de la industria de la carne dijo que buscará tanto a las autoridades sanitarias como a la Sagarpa para ver de qué forma pueden solventar esta situación, que muchas veces para los carniceros implica mantener cerrados sus negocios hasta por quince días sin vender sus productos.

El líder de los industriales de la carne comentó que la principal recomendación que él les da a sus compañeros es que tengan a la mano las notas y facturas de donde compran la carne, para que en determinado momento pueda rastrearse el origen de cualquier carne contaminada.

Ante esta situación, para González Reyes deben revisarse al ingreso de cada estado de las guías de origen y destino de los animales, lo cual debe aplicar desde quien engorda una sola cabeza o el que tiene grandes hatos.

“Nosotros no engordamos carne, nosotros no matamos carne, nosotros compramos carne que está verificada y sale a la venta al público, que está sellada por ellos mismos”.