La gracia de Dios llegó a la vida del pequeño Mateo Alejandro Ávila Alfaro, al cumplimentarse el sagrado sacramento del bautismo que recibió en su corazón y que lo convirtió en verdadero hijo de Dios.
Al templo de Nuestra Señora del Rosario (La Merced), arribó el pequeño, en brazos de sus papás Alejandro Ávila Macías Valadés y Claudia Estefanía Alfaro Campos, para recibir el primero de los sacramentos.
Sus padrinos, Marco Vinicio Durán Alfaro y María Julieta Echebeste Aranda, acercaron al niño a la pila bautismal, donde fueron vertidas las aguas bautismales sobre la frente del nuevo miembro de la grey católica.
Los presentes a la ceremonia introductoria recibieron, al igual que el pequeño, la bendición, con la que abandonaron la iglesia para dar paso al brindis que la familia Ávila Alfaro preparó para homenajear a su hijo, en un lugar ornamentado para la ocasión, al que sus invitados acudieron con grandes felicitaciones y buenos deseos para el recién bautizado.