En el primer trimestre del año, se promovieron 1,261 demandas de divorcio contra las 620 registradas en el mismo periodo del año pasado, informó Juan Manuel Ponce Sánchez, magistrado presidente del Poder Judicial en el Estado.
Indicó que este “sorprendente” aumento de poco más del 100%, es la consecuencia al deterioro social, de la falta de conciencia de los contrayentes a la hora de casarse y rechazó que sea un problema originado por la simplificación judicial de la disolución del vínculo matrimonial, denominada divorcio incausado.
Consideró que el incremento del 100% nos obliga, como sociedad, a hacer un replanteamiento, un análisis quizás no tanto del aspecto legal, de leyes, sino que tengamos una visión de qué hacer y qué medidas tomar para prevenir el tema de la separación de la pareja. Tenemos que afrontarlo, “el divorcio es sólo una consecuencia, no la causa, la causa tenemos que atenderla, creo que sería importante que se viera como un problema de carácter social, de carácter público en el cual nos enfocáramos para resolverlo”.
Se refirió a algunas medidas preventivas, como puede ser que la gente, antes de venir a divorciarse estuviese en lugares en donde se les brinde asesoría psicológica, terapias familiares, grupales, “que aquellas agrupaciones que luchan por la permanencia de los matrimonios, creo que tienen que redoblar esfuerzos para encontrar alternativas distintas en la pareja”.
“Necesitamos que las parejas en conflicto vean el divorcio como la última puerta, la última opción para solucionar un problema y no la primera opción, como ocurre la mayoría de las veces”.
Ponce Sánchez consideró que la mecánica del divorcio incausado, no provoca por sí mismo el deseo de las parejas por divorciarse, “los que se van a divorciar, lo van a hacer, tarde o temprano”, pero si no ponemos un dique, si no concientizamos, lo que va a ocurrir es que vamos a tener muchas parejas que ahorita se divorcian y que quizás con posibilidad de que se vuelvan a unir materialmente, pero no desde el punto de vista legal, porque muchas veces toman una decisión precipitada, es decir, “hay un problema, discutimos anoche, voy con un abogado y en 22 días ya estoy divorciado; el divorcio no soluciona los problemas de la pareja, y luego ven que no era la decisión que requerían tomar para la solución de sus problemas personales”.
Indicó que las edades de los demandantes de divorcio fluctúan entre los 25 y 35 años, en promedio cuentan con dos hijos y la separación se solicita antes de los cinco años de casados, indicó el magistrado presidente.
Finalmente, expresó que indiscutiblemente la forma “más importante, la más adecuada, desde el punto de vista legal, moral, ético y religioso, sigue siendo el matrimonio, entonces, el estado ideal de la pareja, como origen de la familia, sigue siendo el matrimonio”.
Aclaró que no es la única manera de concebir una familia, “pero una familia normalmente integrada como normalmente podemos nosotros visualizar, que papá y mamá contribuyan al sostenimiento de los hijos”.
“Un tema que resulta de gran preocupación nos ocupa como Poder Judicial por las implicaciones que tiene el efecto del divorcio incausado”, y reiteró que este fenómeno no es problema de leyes, sino que su origen está en conflictos interpersonales.