RÍO DE JANEIRO, Brasil.- Rommel Pacheco necesitó ayer de sus espinacas.

El clavadista mexicano llegó a Río como favorito a medalla tanto en individual como en sincronizados, pero regresará al País con las manos vacías.

En la misma fosa de clavados brasileña, donde se coronó en la Copa del Mundo de febrero pasado vistiendo una playera de Popeye, dado que México estaba castigado por la FINA, Rommel falló en la Final de Río 2016.

Todos confiaban en que el yucateco subiría al podio pues llegó a esa instancia como segundo, detrás del chino Yuan Cao, a la postre campeón.

Pero el mexicano sólo había armado bien en su cabeza las piezas de su primer salto, tres y media vueltas adentro con grado de dificultad de 3.4, porque en la realidad lo ejecutó de manera deficiente como lo reflejaron los 4.5 y 5.0 de calificación. Vino el segundo clavado y tampoco fue pulcro. La medalla se le había escapado.

Pacheco tuvo que conformarse con un séptimo sitio, a más de 45 puntos del bronce, que correspondió al alemán Patrick Hausding (498.90), y a casi 100 de Cao (547.60). El británico Jack Laugher se quedó con la plata (523.85).

Tras las dos primeras rondas el yucateco iba en el último lugar y hasta ahí le duró la desconcentración que para entonces ya había hecho mella en su puntaje. En los siguientes saltos tuvo mejores evoluciones y entradas al agua, en particular el sexto y último salto, que le ayudaron a remontar para obtener sus mejores resultados en Juegos Olímpicos hasta ahora.

En Atenas 2004 fue décimo en trampolín y plataforma y en Beijing 2008 octavo en la plataforma. (Adrián Basilio/Agencia Reforma)