Atiende a cuanto “crudo” llega; en fin de semana la demanda de sus servicios crece, Don Chuy, personaje emblemático en el municipio de Calvillo se ha hecho famoso por sus “bombas”, ha dejado un importante legado de coctelería en su paso por la mayoría de las cantinas emblemáticas del Valle de Huejúcar.
Jesús Muñoz Hernández no sólo es cantinero de oficio desde los 21 años, además da consulta psicológica, terapia de pareja, orientación vocacional, y asesor en problemas del corazón; es especialista en apoyar a quienes pasan por una situación difícil, y a quienes la bebida les convierte un rato alegre en un conflicto; en más de cinco décadas ha conocido los momentos de toda clase de personajes de la historia de Aguascalientes.
“Yo era jornalero y llegué a las cantinas por trabajo; desde que tenía siete años yo ya andaba tirando los botes de orines de los borrachos en estos lugares, y así fue que empecé de cantinero. En ese entonces había cerca de siete lugares, yo inicie en la Copa de Oro que estaba enfrente de La Oficina, casi estaban todas juntas, porque el pueblo era chiquito, toda la gente se conocía”, recuerda con nostalgia.
Don Chuy narró cómo antes estos lugares eran exclusivos para hombres, la entrada les estaba prohibida a las mujeres, por el ambiente, ya que no era adecuado; aspectos poco agradables como el hecho de que hicieran sus necesidades en un rincón del lugar, repleto de arena con botes de cuatro hojas en las puntas, no era el más propicio para las damas.
“La obligación de uno como cantinero es ver, oír y callar, aquí un cantinero argüendero no sirve para nada; yo toda la vida he tomado con los clientes, pero uno se controla, es sólo para convivir y platicar. Tratamos de ayudar a quienes se ponen mal, ya cuando se cierra la cantina, los llevamos a sus casas. Yo les agradezco a mis amigos, hago lo que puedo por ellos, porque la obligación de uno no es servir las copas, sino cuidar al que está tomando, que no se ponga borracho”, resaltó.
El conocido cantinero es querido por el pueblo, no sólo de Calvillo. Quienes visitan la Tierra de la Guayaba no pueden dejar de disfrutar el tradicional cóctel etílico que surge a la par de la historia de las cantinas tradicionales en nuestra entidad. Don Chuy detalló que el brebaje nació por casualidad, mientras preparaba una bebida que “curara” los malestares de alguien a quien se le pasaron las copas, pero debía controlar su consumo de alcohol por prescripción médica.
Luego de servir fielmente en muchas cantinas, abrió “Las Bombas de Chuy”, formando parte de la Ruta de Las Cantinas que se ofrece como parte del turismo de dicho municipio; los famosos cócteles han sido copiados, más nunca igualados.