Hoy en día es muy importante enfocarse en el tema de valores, resaltó Tomasz Bogdanski, durante la ponencia “Herramientas para Humanizar Ambientes Educativos”, impartida en la Universidad Interamericana para el Desarrollo, por lo cual exhortó a catedráticos y docentes de las instituciones de nivel media superior, para que sea éste el tema principal dentro y fuera de las aulas, ya que ellos forman parte muy esencial en el aprendizaje y desarrollo de los alumnos, que son el futuro de México.

En el evento al que asistieron directores y orientadores vocacionales de las principales instituciones de educación media superior del estado de Aguascalientes, también acudió Laura Lorena Alba Nevárez, delegada de la Secretaría de Educación Pública en el estado, así como la directora de Educación Media y Superior, del IEA, Socoro Vallín Contreras, y el ex rector del Instituto Tecnológico de Aguascalientes, Guillermo Batista Ortiz.

El ponente enfatizó que es cada vez más común que en las instituciones educativas, sobre todo en niveles superiores, se deje de lado la formación humana y personal, ya que se enfocan más en la currícula referente a la profesión a la que se dedicará el alumno, sin embargo, es primordial que no se pierdan de vista los valores, ya que son éstos los que permiten que una persona sea íntegra en el desempeño de sus funciones laborales y en lo general en su vida.

Apuntó que si bien en la actualidad se le apuesta a las carreras de ingeniería o procesos tecnológicos, y van quedando en el pasado aquellas humanistas, como historia, sociología, filosofía y letras, entre otras, la integridad, ética y profesionalismo de una persona van más allá de a lo que se quieran dedicar, y en lo que decidan desempeñarse profesionalmente el resto de su vida.

En este sentido, reiteró el llamado a profesores y directivos, al ser éstos los más cercanos a los estudiantes, a fomentar los valores dentro y fuera de las aulas, tarea en la que deben contribuir los padres de familia, y los propios alumnos, ya que en el nivel escolar en que se encuentran, deben tener el criterio propio para discernir entre una acción ética y la que carece de valores.