En el marco del Día Mundial sin Tabaco, las autoridades de salud, dejaron en claro que de acuerdo a la Ley, se exige la supervisión permanente de acciones correctivas, de concientización e información para los usuarios.

Obliga a todas las instituciones de salud a garantizar su cumplimiento y establece multas económicas para las personas que sean sorprendidas fumando, así como para el establecimiento que lo permita.

A la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) le corresponde supervisar estos edificios, sus pisos, muros, techos, muebles, textiles y otros en donde se quedan adheridas las sustancias tóxicas y cancerígenas que transporta el humo de cigarro y que luego contamina a las personas que los tocan.

El tabaco y el humo que desprende contienen nicotina, alquitrán y otras 46 substancias cancerígenas, así como 300 muy tóxicas, asociadas a enfermedades crónicas con alta incidencia de muerte prematura, a los 35 años.

El tabaquismo incrementa mil veces el riesgo de cáncer de mama en mujeres y de próstata en hombres, además de otros 10 tipos de cáncer, entre los que destacan el de esófago, pulmón, laringe y estómago.

Fumar es la causa del 90% de los casos de cáncer de pulmón y del 99% de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. El 70% de los infartos al miocardio también son provocados por los efectos del tabaco, así como del 100% de las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores con diabetes.

Los jóvenes de 16 años o más, consumen tabaco con frecuencia de moderada a alta, y ocho de cada 10 declarados adictos afirman que empezaron a fumar desde los 12 años.

Asimismo, el tabaco representa una amenaza potencial para la salud visual, por estar asociado al desarrollo o agravamiento de enfermedades como degeneración macular, cataratas y glaucoma, estas dos últimas identificadas entre las principales causas de ceguera en el país.

El Consejo de Optometría México impulsa el cuidado de la salud visual ante los impactos negativos de dicho hábito.

La optometrista Nancy Espíndola Romero asegura que “en los reportes nacionales no se contemplan otros efectos secundarios no mortales, pero que tienen gran implicación en la calidad de vida de las personas, como son los trastornos y enfermedades oculares.