Carlos Cavazos Agencia Reforma

LAS VEGAS, EU.- Aunque Las Vegas es un monumento a lo artificial, muy cerca de esta ciudad se halla una reserva ecológica cuyos paisajes naturales parecen haber sido tomados por igual como inspiración para la película Cars como para alguna de las muchas producciones de John Wayne. En esta ruta que contempla entornos diversos, GMC nos llevó a conocer la Acadia Denali 2017.
Tuvimos oportunidad de experimentar sus capacidades tanto en ciudad como en autopista, en planicie y montaña, así como zonas desérticas y boscosas.
Conversamos en este recorrido con el diseñador de los interiores de la Acadia, Vincent Kapture, quien hizo énfasis en los equilibrios que la marca tiene por objetivo, pues buscan un aspecto que sin caer en exageraciones, transmita los valores de marca que el cliente busca. Mencionó que los clientes GMC están distribuidos casi simétricamente entre mujeres y hombres.
Los interiores de la Acadia están basados en las formas rectilíneas que este SUV lleva en el exterior, con un aspecto sobrio y robusto. Los materiales del tablero tienen acabados mate, incluyendo los insertos auténticos en aluminio y madera. Los asientos están distribuidos en tres filas, están forrados en piel, con la línea de costura visible. Los dos delanteros tienen la opción de calefacción y enfriamiento.
El aspecto exterior destaca por sus líneas rectas. Los faros delanteros tienen un diseño en forma de C el cual también se usa en el interior, para las ventilas del aire acondicionado. El resultado general al interior es un conjunto armonioso.
La puerta posterior tiene apertura automática, con un volumen de carga tras la tercer fila de asientos de 362 litros.

Del glamour al desierto
En este recorrido comenzamos con manejo en ciudad, cruzando Las Vegas con la ayuda del navegador, además aprovechando en el tránsito pesado las distintas ayudas de seguridad como detección de punto ciego y frenado automático. A pesar del sonoro entorno, los aislamientos acústicos y el sistema de cancelación activa de ruido mantienen la cabina a un volumen cómodo. Esto se volvió más evidente al llegar a la carretera 159. En este entorno la Acadia se distingue por su respuesta rápida para incorporaciones y rebase. El motor V6 de 310 hp con apertura de válvulas variable aprovecha la reducción de peso que recibe esta generación y desplaza con agilidad el vehículo, cuyas dimensiones no son precisamente compactas, con 491 cms de longitud.
La suspensión se siente firme y las inclinaciones por cambio de carril, frenado y aceleración son marcadamente reducidas.
Saliendo de la carretera para tomar la ruta escénica en Red Rock Canyon llegamos a caminos de montaña con curveo constante. Aquí la precisión de la dirección eléctrica brinda una sensación de seguridad, pues el camino está bordeado inicialmente por cactos y rocas, siendo sustituidos después por desfiladeros y pinos.
En las breves salidas del asfalto que tuvimos, el vehículo aprovechó la tracción integral tanto en arena como en gravilla suelta. La Acadia dispone de versiones con tracción delantera e integral.
De regreso a la ciudad, el recorrido ofrece una pendiente descendente prolongada, donde los frenos estuvieron a prueba. Estos son de disco en ambos ejes, y le realizamos una prueba informal de frenado 90 Km/h a cero, realizando esta maniobra en poco más de 4 segundos.
En cuanto a seguridad, la Acadia cuenta con 8 bolsas de aire como equipamiento estándar, y entre las opciones se hallan alerta de proximidad delantera, frenado automático, detector de peatones, y control automático de faros de penetración que evita el deslumbramiento. Incluye el sistema de seguridad Teen Driver que reporta excesos de velocidad y bloquea el sistema de audio si no se usan los cinturones. Está equipada también con alerta de olvido de infantes, la cual además de estar enfocada a proteger vidas, también previene robos, al evitar que el usuario deje objetos de valor a la vista en los asientos posteriores.