Por Claudio Martínez Silva

Estalló la bomba durante la reunión ordinaria de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) celebrada en la Ciudad de México. El punto álgido resultó el de los jugadores mexicanos nacidos en el extranjero, los extranjeros naturalizados mexicanos, y los extranjeros. Ocho escuadras no estaban de acuerdo en mantener abierto el número de los dos primeros grupos por equipo, mientras que Olmecas de Tabasco y Piratas de Campeche no habían arribado al escenario por retraso en sus vuelos; de manera arbitraria Veracruz, Puebla, Tijuana, Yucatán y Laguna decidieron no tocar el tema en dicha asamblea, lo que motivó que de la misma se retiraran; Carlos Peralta Quintero (Tigres), Alfredo Harp Helú (Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca), así como José Maiz García (Sultanes de Monterrey).
En lo que se entiende como un rompimiento en las altas esferas de la LMB, no existe fecha definida para celebrar otra reunión, antes de la asamblea de diciembre próximo en los Estados Unidos. Esta situación era de esperarse, ante las declaraciones de José Maiz García, luego de que los Sultanes de Monterrey cayeron frente a los Toros de Tijuana en la final de la Zona Norte. Era un secreto a voces que además de José Maiz, Alfredo Harp y Carlos Peralta no estaban de acuerdo en mantener libre el número de “pochos”, a diferencia de un grupo minoritario, en el que se encuentran Laguna, Yucatán, Tijuana, Puebla y Veracruz, este último equipo, metido en serios problemas por los malos manejos que salieron a la luz durante la gestión del todavía gobernador, Javier Duarte.
La retirada de la asamblea por parte de tres “peces gordos” como son; Peralta Quintero, Harp Helú y Maiz García, viene a ser un durísimo golpe a la LMB, que demuestra estar dividida, por más que en el nonagenario circuito de verano se quiera “tapar el sol con un dedo”. Hoy no se trata de ver qué grupo tiene la razón, sino de aceptar el fuerte divisionismo que existe en el circuito, en donde lejos de ver por el bienestar de la LMB y del mismo Rey de los Deportes, cada organización se rige por sus intereses y busca “llevar agua a su molino”. Resulta lógico que los equipos que durante muchos años han trabajado con sus sucursales, estén en contra del número ilimitado de “pochos”, mientras que quienes no trabajan ese aspecto, obviamente buscan armar equipos competitivos con exceso de méxico-estadounidenses.
El grupo que integra la mayoría, y que está a favor de limitar el número de “pochos” tiene en su filas a directivos de mucho peso específico, ya que además de los tres magnates ya mencionados, ahí mismo se encuentra Roberto Mansur Galán, el que para muchos es quien ha manejado la LMB en los últimos años. Hay que recordar la regla del comodín; Roberto Mansur no estuvo de acuerdo y lo manifestó abiertamente, al año siguiente el reglamento se modificó y se estableció una diferencia máxima de tres juegos para que existiera ese duelo de comodín. Cualquiera que sea la decisión, la LMB deberá tomar en cuenta las leyes que en nuestro país hablan del tema de los no nacidos en México, quienes por diferentes vías pueden adquirir la nacionalidad mexicana, con los mismos derechos y obligaciones de quienes nacieron en territorio nacional.
El primer año fue el 2015, entonces la LMB permitió un “pocho” por equipo, con la advertencia de que si ese jugador era dado de baja, el equipo ya no podía reemplazarlo por otro méxico-estadounidense. Para 2016 la presión creció y la mayoría de los equipos decidió abrir el número, por lo que Vaqueros Laguna y Toros de Tijuana, abusaron con el uso de este tipo de jugadores, la mayoría de los cuales enseñaron un nivel inferior a la media de los profesionales nacidos en México. Ese aspecto ha sido fundamental para que un grupo de equipos se pronuncie en favor de limitar el número de esos jugadores por organización. Laguna, con sus nuevos propietarios y directivos, fue el que más “pochos” utilizó, la mayoría de los cuales enseñaron una calidad muy pobre, como John Luján, Rubén Vicente, Steve Carrillo, Stephen Landazuri, Jaime Pedroza y el receptor Adrián Martínez.
Fue tal la molestia de los equipos que dejaron la asamblea, que nada se habló sobre los posibles movimientos de franquicia, en donde se sabe que hay serios problemas para que Broncos de Reynosa, Olmecas de Tabasco, Rojos del Águila de Veracruz, Delfines de Ciudad del Carmen y Saraperos de Saltillo se mantengan como organizaciones en activo. Hoy lo más probable es que la LMB convoque a una asamblea extraordinaria en donde los directivos se pongan de acuerdo sobre la situación de los “pochos” y también se trate el tema de las franquicias en problemas, porque durante las reuniones invernales en los Estados Unidos, la LMB ya deberá aprobar el calendario de juegos para 2017. La asamblea del 27 de septiembre se esperaba con bastante interés, pero lo sucedido superó las expectativas; tres “peces gordos” más Roberto Mansur se manifestaron, y eso necesariamente va a traer consecuencias.
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