Sabina teme a la ceguera

CDMX.- ¿Qué miedo puede tener quien, para escribir “Pacto entre Caballeros”, fue testigo vivencial de la planeación y ejecución de un asalto?, se le pregunta a Joaquín Sabina.
¿A qué le teme alguien que, como dice en su letra, “voló tan de prisa que hasta su propia sombra de vista lo perdió”?
El español sonríe, exhala el humo de su cigarrillo y explica que no es a algo metafísico ni al peligro; su preocupación es a algo más natural.
“El miedo tampoco es al envejecimiento, porque todas las edades tienen algo disfrutable. Es miedo al deterioro, a no poder leer un libro. Me aterroriza la ceguera y por eso admiro al maestro (Jorge Luis) Borges, que fue capaz, ciego, de escribir.
“Yo no me concibo sin un libro en las manos o al necesitar ayuda para ir al baño. Eso lo llevaría muy mal. No son miedos metafísicos”, dice Sabina en entrevista.
Una pinta de cerveza sobre la mesa a mediodía y un cigarro en el cenicero contrastan con su respuesta y su convalecencia.
“Tuve dos cirugías de estómago. Una jodida y otra menos jodida, pero que tardó mucho en cicatrizar y me impidió empezar la gira cuando lo quería, o ensayar físicamente más dispuesto.
“Ahora estoy perfectamente, pero con los años van saliendo goteras todo el tiempo”, expone.
Chavela Vargas, tu amiga, no hablaba de morir, sino de trascender, se le recuerda.
“Cuando se dio cuenta de que se iba a morir, Chavela Vargas se hizo una trampa maravillosa a sí misma, que fue volverse mística, chamana, y empezó a decir que se iba a trasfigurar en lo que fuera.
“Yo quiero muchísimo a Chavela, y ojalá se haya trasfigurado en lo que fuera, pero yo no puedo creer en esas cosas. Soy más de la tierra con tomate, no tengo ninguna derivación mística”, responde.
Si no miedos, Joaquín sí tiene preocupaciones, como que ahora se le dificulta buscar sus historias en los bares de siempre.
“Me puse en peligro muchas veces porque acababa en los sitios más raros del mundo. Me gustaba la calle, la noche, los bares. De la calle, los bares y la noche, me han echado no sólo los años, sino algún modo de cuidarme, porque no quería morir y dejar un hermoso cadáver.
“Con las redes sociales, internet y, sobre todo, con los malditos -mal rayo los parta- teléfonos móviles con selfies, es imposible estar en los bares sin que aparezca un enjambre de selfies y no te dejen un segundo estar en paz”.
Y la peor de todas: que el mundo no es un mejor lugar y las nuevas generaciones parecen estar a la deriva.
“Tenéis trabajos precarios. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial son la primera generación que parece que vais a vivir peor que vuestros padres. Tenéis pocos referentes.
“No se ven filósofos, escritores, políticos ni profetas que tengan la más mínima solución de esto. Para colmo hay un bufón siniestro mandando en la mayor potencia del mundo, que tiene el botón atómico al lado”.
Sabina recuerda que “Lo Niego Todo”, nuevo álbum con el que se presentará mañana, 16, 23 y 28 de mayo en el Auditorio Nacional, es un ejercicio para desprenderse de los adjetivos que le ha impuesto la prensa. (Enrique Navarro/Agencia Reforma)