Por más esfuerzos que hacen las autoridades para atraer el interés de los ciudadanos la respuesta es la misma, tal como se acreditó en la jornada del domingo pasado al participar el 52.47% de los empadronados, en tanto que hace seis años fue el 54.45%.

En cada elección aumenta el número de ciudadanos, lo que haría suponer que habrá mayor presencia en las urnas, pero el cómputo final no lo refleja ya que apenas rebasa la mitad del total de anotados en el Registro Nacional de Electores (RNE), como ocurrió en 2004 con el 52.4%; la excepción tuvo lugar en 1998 al acudir el 67.64%.

Las razones para que sólo una parte de los inscritos acudan a votar son de diverso índole, sea porque no les interesa quien quede al frente de los destinos del estado, de los municipios, ni quien sea su diputado; o que con su indiferencia mandan un mensaje a los políticos para que cambien de estrategia; también influye los excesos que cometen las mandos electorales, que obligan a los medios electrónicos a difundir toda clase de spots, que llega el momento en que la gente exige que se termine esa tortura y lo que menos quiere saber es de elecciones.

Otro elemento a considerar son las “campañas sucias” que muestran que hay quienes lo único que les importa es ganar sin ver de que medios se valen, conociéndose la otra cara de los que se dicen líderes partidistas y sociales, o que son legisladores federales o locales y no paran ante nada para agredir.

El compromiso que hace la clase política al inicio de las campañas, de que habrá una competencia de altura y en todo momento honrará su palabra, queda en un intento más de cambiar, ya que en cuanto entra en la liza muestra su verdadera piel de lobo.

De igual manera empuja a la apatía la reiteración de que “todos” los gobernantes se quedan con parte de los recursos públicos sin que reciban el castigo que merecen, por lo que los tradicionales displicentes se abstienen de votar con el argumento que ellos no están dispuestos a hacerles el caldo gordo, aunque con esa actitud dejan que otros elijan por ellos.

Cualquier pregunta que se haga para motivar a los votantes encuentra respuesta en lo descrito, además que hace falta a gobernantes y diputados tener humildad y la cercanía necesaria con el pueblo, que dejen de utilizarlo sólo para que acuda a las urnas y después lo mantengan lo más lejos posible. El domingo pasado se les preguntó a cuatro personas de distintos rumbos de la ciudad capital cuál era el nombre de su actual diputado y ninguna supo responder, como tampoco quien era el candidato de su distrito.

Mientras que no se modifique ese tipo de actitudes difícilmente se podrá mejorar el nivel de participación ciudadana, por lo que está en los próximos titulares de cada puesto lograr que la sociedad los vea como lo que son: servidores públicos, algo que se les olvida en cuanto entran al reino de lo transitorio.

Ahora bien, los porcentajes citados son de la participación estatal, por lo que es necesario separar la asistencia a las casillas por municipio y ahí se encuentra que por regla general los que están fuera de la capital tienen mayor afluencia, aunque en esta ocasión se rompió la regla en Cosío, en donde el próximo alcalde apenas logró el 27.94% a su favor, lo que significa que más de dos terceras partes de los electores no están de acuerdo con él, hecho que lo obligará a cumplir lo que prometió para revertir esa idea.

En Asientos el 54.77% votó a favor del virtual ganador, mientras que en Calvillo fue el 51.45%; en Rincón de Romos el 37.74%, en San José de Gracia el 38.05%, en San Francisco de los Romo el 36.28%, en Tepezalá el 34.81% y en Pabellón de Arteaga el 43.27%. En cuanto a Aguascalientes alcanzó 39.21%, Jesús María 44.48% y El Llano 38.38%, que son los últimos porcentajes sin que el conteo oficial llegara al 100%.

Si las preferencias se mantienen, el PRI y los partidos coligados ganaron 4 ayuntamientos (Asientos, Rincón de Romos, San Francisco de los Romo y El Llano); el PAN se quedaría con Aguascalientes, Calvillo, Jesús María y San José de Gracia; el PRD con Pabellón de Arteaga; el Verde Ecologista con Tepezalá y un candidato sin partido en Cosío.

En estas condiciones, el gran perdedor sería Nueva Alianza, que después de tres trienios queda fuera de Pabellón. En 2007 ganó en coalición con el PAN y en 2010 lo hizo junto con el PRI, mientras que en 2013 fue solo. Ahora cayó ante el Partido de la Revolución Democrática, que después de 25 años de participar es su primer triunfo en las urnas, porque el de la actual diputación de Calvillo fue una transferencia que le hizo Acción Nacional, en pago por el apoyo recibido.

Nueva Alianza también perdió las alcaldías de San José de Gracia y Asientos, por lo que se acompaña de su dolor del Partido del Trabajo, que por el resto del año conservará El Llano y Rincón de Romos, siendo “borrados” del mapa municipal.

En estas condiciones, la configuración actual, de 3 alcaldías del PRI, tres del PAN, 3 de Nueva Alianza y 2 del PT se convertirán a partir del uno de enero en 4 del PRI, 4 del PAN, 1 del PRD, 1 del PVEM y 1 Independiente.

Asimismo, el PRI pierde mayoría del Congreso del Estado, en donde actualmente tiene 12 diputados y con los 2 del PVEM mantiene el control de la Comisión de Gobierno. A partir del 15 de noviembre se invertirán los papeles, al tener el PAN 11 diputados por 7 del PRI, por lo que aún cuando no recupera los espacios que tuvo en 2004 en que fueron de 18 escaños, Acción Nacional tendrá bajo su mando la nueva legislatura.

FALLÓ LA LOGÍSTICA

La noche del domingo se escuchaba satisfecho a Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), al declarar que todo había salido a pedir de boca, porque sólo una cantidad ínfima de casillas no funcionaron, lo que seguramente es cierto ya que tuvo la información directa de los 14 estados en que se efectuaron los comicios, sin embargo, al menos en Aguascalientes, quedó de manifiesto que hubo fallas, al grado que a media mañana de ayer seguía la incertidumbre de quien había ganado la gubernatura y tres ayuntamientos.

Hace tres años se tuvo la información horas después de concluido el proceso, por lo que al día siguiente El Heraldo publicó quienes habían sido los triunfadores y la distribución por ayuntamientos y diputaciones, en cambio ahora se dejó la interrogante que sólo pudieron descifrar quienes utilizaron sus móviles para acceder a las páginas del Instituto Estatal Electoral.

De igual manera la capacitación a los funcionarios de casilla no fue al 100%, como lo demuestra el hecho que “por inconsistencias técnicas el Comité Asesor del PREP dictamina ilegibles algunas actas de escrutinio y cómputo”, según el aviso que apareció en la página del PREP, lo que señala, se debió a la “inconsistencia detectada”.

Sin precisar el número de actas eliminadas y por lo mismo no fueron computadas, los encargados de ese servicio consideraron que esta decisión “beneficia en su totalidad a la ciudadanía, a los partidos políticos, a los candidatos independientes, al sistema del PREP y al propio Instituto Estatal Electoral, porque con este acto se da certeza de los resultados”.

Lo único que no menciona es en qué situación quedan los ciudadanos que acudieron a votar y por errores de los funcionarios de casilla se anuló su participación, por lo que el tiempo empleado y su preferencia electoral de nada sirvió, lo cual debe ser un llamado de atención a quienes se encargan de la capacitación.