Nocivo privilegiar criterios económicos en la compra de fármacos por parte de las instituciones de salud. Luis Alcocer Díaz Barreiro, director del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular, lamentó que el precio sea el criterio que se ha establecido para la compra de medicamentos, dejando de lado la calidad, pues ello repercute en que las personas acudan a consulta con padecimientos más graves.
Reconoció que para el estado es costosa la compra de medicamentos, pues representa cerca del 10% del gasto en salud, sin embargo, presumir como un logro que se ha ahorrado la mitad de lo que anteriormente se gastaba, cuando ello repercute en la salud de los pacientes, es incorrecto, pues los registros marcan que “van más (personas) a los hospitales y tienen más insuficiencia cardiaca y más insuficiencia renal. Al final, sale mucho más caro”.
Díaz Barreiro detalló al respecto: “lo más caro en medicina es la insuficiencia renal y cardiaca, porque el paciente y las instituciones de salud gastan muchísimo en atenderlas, entonces esas están en aumento enorme en el país, y buena parte de eso se debe precisamente al control inadecuado con pacientes con hipertensión y diabetes, porque se compran medicamentos que no son suficientes para el control”.
Manifestó que la elaboración de un medicamento es muy complicada, pues no solamente influye la sustancia activa, sino que también inciden directamente en su eficacia las otras sustancias que se le añaden, lo que se le conoce como el excipiente, el cual es un secreto industrial, y otro factor a considerar es el cómo se fabrican.
Para finalizar, el director del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular señaló que las instituciones de salud que llevan a cabo los procesos de licitación deben verificar a las compañías que participan, corroborando que cuenten con un certificado de buenas prácticas en manufactura, pues de esta forma garantizarían la adquisición de medicamento de calidad.