Bastó que El Universal ventilara la guerra intestina que se libra por el liderato del grupo parlamentario de Acción Nacional en el Senado, para que en Aguascalientes el grupo de Fernando Herrera Ávila prometiera todo lo que esté a su alcance con tal de que se conserve como coordinador.

Lo quieren ahí hasta enero o febrero de 2016 y que en el ínter pueda accionar la maquinaria que permita obtener todas las posiciones posibles en Aguascalientes, que vendría a fortalecer decididamente su proyecto personal y de los que trabajan en torno a éste.

Para nadie es un secreto que Herrera Ávila tiene la mirada puesta en Palacio de Gobierno, y que si quiere hacer realidad ese sueño debe acelerar el paso y alcanzar a los que tienen tiempo en el escenario, lo que se le facilitaría si conserva la coordinación de sus compañeros senadores, al ser una plataforma inmejorable que multiplica su presencia y al mismo tiempo le da oportunidad de hacer política local.

En septiembre de 2012, al iniciar las tareas la Cámara de Senadores, FHA fue designado como segundo a bordo por el coordinador Ernesto Cordero, quien fue sustituido el 21 de mayo de 2013 por Jorge Luis Preciado y que a su vez solicitó licencia el 11 de febrero de 2015 para ir a competir por la gubernatura por su natal Colima, por lo que Herrera se quedó en su lugar.

De acuerdo a las reglas internas del PAN, el líder nacional del partido designa a los titulares de los respectivos grupos legislativos en el Congreso de la Unión, por lo que en este caso FHA tiene la aquiescencia de Gustavo Madero, pero ante la inminencia de su relevo –que está entre Ricardo Anaya y Javier Corral–, han surgido varios que buscan quedarse con el control, que además de lo que significa dentro del panismo, es un escaparate político de primer orden, máxime que el próximo año legislativo el presidente de la Cámara será quien esté como coordinador de los panistas.

La atención está no sólo en la gente de Herrera, sino del también senador Martín Orozco y del presidente municipal capitalino, Juan Antonio Martín del Campo, que como en el ajedrez y el dominó una jugada puede cambiar el final del juego, lo que hace más interesante el desarrollo de los acontecimientos, especialmente si alguno tiene preeminencia con quien quede como presidente del CEN, porque tendrá mayores opciones.

Por ahora, los seguidores de FHA que ya sacaron la cabeza en espera de hacerse de las candidaturas a las alcaldías y diputaciones, se juegan mucho, porque si se mantiene al frente de los senadores significa el derecho de picaporte con el Comité Ejecutivo Nacional, pero si lo reemplazan, tendrán que esperar a los acuerdos que se den a nivel general y estatal.

YA TIENEN QUEHACER

Los próximos diputados federales entrarán en funciones el uno de septiembre, pero desde ahora tienen en qué entretenerse, al disponer el senador Martín Orozco que su primera encomienda sea el recorte del gasto que se destina a la burocracia y a la democracia.

Consideró como fundamental que en la aprobación del paquete económico del año próximo se privilegie rubros que favorezcan a la sociedad, principalmente mayor inversión a educación, salud e infraestructura, lo que se logrará en la medida que se armonice ingreso y egreso.

Para ello debe tenerse en cuenta que los tiempos actuales son distintos a los que prevalecieron hasta hace poco, en virtud de la estrepitosa caída en los precios del petróleo, y la situación política internacional motiva el vaivén del peso-dólar.

De lo que propone Orozco Sandoval debe ampliarse lo que se entiende por burocracia, ya que ahí se engloba a la totalidad del personal que trabaja para los tres niveles de gobierno, aunque se entiende que en este caso él se refiere al sector federal.

Tanto se habla de los “grandes” beneficios que reciben los empleados públicos, que podría suponerse que están en un mundo idílico, con salarios y prestaciones desproporcionadas que provocan un hoyo enorme en las finanzas del país, pero la realidad es muy distinta, porque la mayoría de ellos no rebasan los cinco salarios mínimos; caso contrario son los cargos de alto nivel, en donde se despachan con la cuchara grande y por ellos se etiqueta a todo el personal de las dependencias.

El adelgazamiento del aparato burocrático se ha dado desde hace cuatro sexenios en los bajos y medianos niveles, con programas de retiro voluntario que presuntamente significan un ahorro para el erario, pero al mismo tiempo han crecido los puestos de confianza con salarios cuatro o cinco veces superiores a los que tenían quienes se dieron de baja.

Las famosas reingenierías laborales que periódicamente se llevan a cabo han servido para apretar el trabajo de los que se quedan y ampliar el número de jefes, que es sólo darle vuelta al disco para que luzca más brillante, porque en materia de productividad está muy lejos de lograrse.

La compactación de oficinas, que es otra de las tantas obras de los creativos, es propalar que tal o cual despacho no da resultado y luego de “cerrarlo” aparece bajo otro nombre y el pretexto para crear direcciones, subdirecciones y departamentos con su consabida cauda de nuevo personal.

En lo que sí debe haber extrema austeridad es en el financiamiento a la política para que dejen de entregarse recursos públicos a los organismos políticos, a partir de que no han sido capaces de promover los valores democráticos entre la población. El hecho de que más del 50% de los empadronados no participe en las elecciones significa el poco interés que hay en designar a las autoridades y a los representantes populares, por consiguiente, en ese mismo porcentaje debería reducirse el apoyo, además de sentar las bases para que en un futuro cada quien se sostenga con las cuotas de sus afiliados y la captación de lo que hagan por otras vías.

En estas condiciones, los recién electos diputados federales deben tomarle la palabra a Martín Orozco y abocarse a considerar qué se puede hacer para ajustar el Presupuesto 2016 a la base cero que plantea el gobierno. Aun cuando todavía faltan semanas para el uno de septiembre, que es cuando rinden juramento, la administración del presidente Enrique Peña Nieto ha ido desgranando lo que propondrá en el paquete económico, el cual será de su conocimiento el 7 de septiembre.

MAYOR PRODUCTIVIDAD

Un tema recurrente en el discurso oficial es elevar la productividad para ser más competitivos interna y externamente, lo que será factible cuando haya los adecuados incentivos económicos que impulsen el deseo de los trabajadores a ser mejores.

Por ahora no pasa de ser un propósito que no se podrá concretar mientras siga sin corregirse el quebranto salarial, reflejado en la baja del poder adquisitivo en más del 70% en los últimos 25 años, el ingreso apenas sirve para seguir viviendo y que lógicamente se manifiesta en un menor resultado, ya que el obrero inconscientemente está pensando en cómo enfrentar sus problemas económicos y lo que hace es de manera mecánica.

En alguna ocasión, el presidente del Centro de Innovación Empresarial, Salvador Esqueda, consideró que “los trabajadores mexicanos laboran mucho, pero producen poco”. Aseguró que son de los que más horas laboran por semana y de los menos productivos, especialmente en micros y pequeñas empresas. Estimó que de las jornadas de ocho horas sólo rinden el 75% y el otro 25% lo emplean “en preparar y tomar el café, salidas para fumar, idas al baño, el arreglo personal, horas para el refrigerio, alistarse media hora antes de concluir sus labores y al chacoteo”.

Aunque da la solución, como trabajar con base en metas y tareas y a cambio recibir un incentivo económico, en los hechos no pasa de ser una declaración más, puesto que el dueño de una pequeña fábrica, de una tienda de ropa, un taller mecánico o cualquier otro mediano o pequeño negocio, quiere que su personal rinda al máximo con dos o tres salarios mínimos y que es mucho decir.