Josemaría León Lara Díaz Torre

En algunos sistemas democráticos de los llamados “modernos”, la ciudadanía suele tener una participación más activa en la vida política debido a la existencia de ciertas figuras que permiten su acceso. Más allá de lo que en los últimos quince años hemos conocido en México con el fortalecimiento de las instituciones y de la certeza del reconocimiento y validez del voto además del acceso a la información pública a través de los institutos de transparencia, aún nos falta mucho en materia de democracia.

La occidentalización de la democracia, sin importar la tradición jurídica que se tenga, ha incluido en las legislaciones locales opciones como el plebiscito o referéndum también llamados, consulta popular; dónde a través de ellos, el pueblo de manera directa hace un recordatorio sobre dónde radica la soberanía, y de esta donde emana el poder público.

Partiendo de esto y particularmente en países que comparten el derecho anglosajón, existe una figura llamada “recall election”, que no es otra que la revocación de mandato. Esta es un procedimiento en el cual los ciudadanos pueden votar para remover del cargo a sus gobernantes antes de terminar sus periodos; es importante hacer la distinción con el juicio político, puesto que este es una figura que lleva un procedimiento en primera instancia de votación en el congreso y después con repercusiones judiciales.

En el caso de los Estados Unidos, que es uno de los países dónde la revocación de mandato suele verse con más frecuencia, procede únicamente a nivel estatal para remover de su cargo a gobernadores y alcaldes, más las reglas cambian según las leyes particulares de cada Estado.

La posibilidad de que los ciudadanos puedan evaluar el trabajo de sus gobernantes en el transcurso de su administración, y determinar si el desempeño es el óptimo o no, aunado a la idea de que se pueda remover al servidor público del puesto una vez que el mismo pueblo que lo eligió haya calificado que no esté haciendo bien su chamba, supone una especie de arma de dos filos.

Por un lado, el gobernante deja de ostentar un poder incuestionable y debe procurar ejercerlo siempre haciendo respeto de la ley (como siempre debería de ser), más por el otro lado una figura aparentemente tan noble podría ser utilizado como un arma o estrategia política.

Creo que la existencia de la revocación de mandato en México, podría beneficiar mucho a la vida democrática nacional. Observando la realidad en la que vivimos, de algún modo y otro el descontento de la población suele ser una constante para con el gobierno, sea cual sea el nivel de este (federal, estatal o municipal). El problema, es que de ser esto una realidad y que no se contara con una debida reglamentación legal se podría llegar a un abuso de esta figura.

Agradezco como cada semana de su lectura y me gustaría saber su opinión: jleonlaradiaztorre@gmail.com