Retos para la Política local en el tema de comunicación electoral

Itzel Vargas Rodríguez

Es justo momentos antes de fin de año, cuando uno puede valorar lo acontecido en ese transcurso de tiempo. Qué se logró, qué no, qué se quedó a medias… y eso puede ser un indicio que sirva para poder tomar decisiones más acertadas a futuro o mediano plazo. Y se viene justo un año con grandes posibilidades políticas, porque se vienen tiempos sumamente competidos electoralmente.
Varios acontecimientos a nivel nacional e internacional, han dejado el antecedente de que la gente es la que manda, y que los malos gobiernos pueden ver un ocaso cercano de su permanencia al poder. Para hitos internacionales tenemos la escalada al poder de un personaje odiado, pero que cuenta con muchísimo nivel de rating: Trump, la representación en carne y hueso del racismo, xenofobia y discriminación, pero que va por una de las sillas más codiciadas del mundo, la Presidencia de EE.UU. Con ellos vemos, que literalmente cualquiera, puede provocar un gran revuelo social y usarlo en su propio beneficio.
También vimos recientemente, el gran escarmiento que le puso la población al Gobierno Español encabezado por el Partido Popular, a quienes se les visibilizan a futuro muy pocos días al poder. Dos nuevos partidos, conformados en su mayoría por personajes ciudadanos, le han quitado de las manos un gran poderío a la clase política tradicional… y eso se traduce, en que las reglas del juego no están predichas, cuando la gente se decide y acude a votar, todo puede cambiar.
Y en México, la llegada a puestos populares de las candidaturas independientes representa ya un cambio coyuntural en el país, sobre la forma de elegir a los gobernantes. Este ha sido sin duda el pretexto perfecto para que más de uno, en cada ciudad y estado, levante la mano para lanzarse por esta nueva forma de elección popular.
¿Qué pasará entonces en el contexto local? Es la pregunta del millón. Como todas las cosas a futuro, no se sabe, pero lo que sí se puede tomar en cuenta son algunos rasgos contextuales que precisamente nos hablan mucho de qué es lo pide o ya no pide la ciudadanía.
Venimos de un claro desgaste partidista. El PRI local sufrió un grave descalabro y tendrá que recomponerse tanto interiormente como en su tradicional forma de gestionarse y comunicarse exteriormente, para que pueda volver a posicionarse. Además de una buena propuesta de trabajo social que conquiste a la ciudadanía. Y el PAN, vive un momento positivo de recomposición pero que no tiene propuestas estructuralmente integradas como para consolidar una alternativa de cambio a la sociedad. En ambos partidos (los socialmente más fuertes) existen la terrible asociación ciudadana hacia la idea de corrupción y enriquecimiento propio a costa del beneficio ciudadano.
Estamos además en un contexto en el que un gran porcentaje de la población lo conforma el sector etario tradicionalmente olvidado, rebelde y que no se casa con propuestas populistas porque cuenta con gran información y posibilidades de formarse un criterio propio: la juventud. ¿Cómo habrán de ganarse los partidos o candidatos ciudadanos a este cambiante grupo de la sociedad?
Y los candidaturas independientes, pese a ser ya una excelente alternativa de cambio para la sociedad, tienden a ser recurso utilitario para conocidos políticos o personajes públicos que no han podido colocarse del modo en que han querido y eso, termina siendo un vicio sospechoso que genera incredulidad social. Hay que recordar que la gente ya no es una masa sin pensamiento como lo afirmaban las más antiguas teorías comunicativas (como en su momento La Aguja hipodérmica) y mucho menos, con tanta información al alcance con la que ahora se puede acceder mediante el Internet y redes sociales.
¿Cuáles son entonces los mayores retos?
– Ser conscientes de los temas que le han dolido más a la sociedad viniendo desde la política (como la corrupción) para ser capaces de formular una propuesta real y gestionable.
– Buscar alternativas de interacción social, que no sólo busquen escuchar a la gente, sino también buscar su retroalimentación y propuesta.
– Subirse literalmente al tren de las tendencias tecnológicas y hacer uso de las redes sociales para entablar un canal constante de comunicación y retroalimentación.
– Hacer uso de herramientas creativas y llamativas como las que se aplica en el Marketing Below The Line para lograr simpatías o captar atención social.
– Innovar y proponer, la gente se cansa de lo mismo, las mismas caras sonrientes sin propuesta, el mismo dinero derrochado en espectaculares que luego no tienen eco en el bolsillo social. Siempre es una opción más creativa, hacer más con menos.
– El más grande reto: trabajar desde la política congruentemente, es la única forma de ganarse la credibilidad social y más en un sector tan denostado socialmente como es este.
Ya veremos cómo arrancan las diversas propuestas y sobre todo acciones el siguiente año. Mientras tanto, felices fiestas.
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