Este mes de agosto es crucial para los tres partidos grandes. Hablo del PRI, desde luego, por lo que ya se presentó con el próximo arribo de Manlio Fabio Beltrones a la dirigencia nacional. El PAN que también renovará su dirigencia y el PRD va a tener su consejo. En los tres partidos se están moviendo fuertemente las aguas. Desde luego que en los tres partidos se tendrá que cumplir con ciertos protocolos de tiempo, por ejemplo en el caso del PAN se sabía que se terminaba el periodo de la presidencia de Madero en estos días. Con el PRI viene el cambio de César Camacho que va a la Cámara de Diputados y se tendrá que nombrar al nuevo presidente nacional priísta, el cual se designará, cómo siempre de dedazo, nombrándolo candidato de unidad, o sea que no habrá contienda interna aunque sea para taparle el ojo al macho. El presidente Peña Nieto el pasado 25 de julio estuvo con los priístas y de alguna manera dibujó el retrato hablado de quién debería ser, -“de quien debiera elegir el Consejo Político del PRI”-, el nuevo líder nacional. Y él hablaba de una persona joven, que acerque a este partido político con la sociedad, con las universidades, con las nuevas corrientes políticas, con las redes sociales, en fin, y ese retrato hablado, al menos en teoría, tratando de leer entre líneas, descalificaba a quien ya se daba como el que sería el nuevo presidente, o sea Manlio Fabio Beltrones, o algún otro dinosaurio. La suspicacia comenzó a hacer su labor y se hablaba mucho de Aurelio Nuño, gente de todas las confianzas de Peña, y se abriría la convocatoria para que Nuño llegara dando la idea de todo un ejercicio democrático al interior del PRI.

El problema de Beltrones era que la mitad del gabinete no lo quiere, la otra mitad le tiene envidia. Pero, ¿Hasta qué punto se decidió Peña Nieto por su propio deseo por Beltrones? ¿O hasta qué punto se decidió obligado por las circunstancias? Aurelio Nuño, independientemente del talento que tenga, para lo que lo tiene, en las bases del PRI, en el territorio priísta, en 32 estado de la república no lo conoce nadie y eso era un gran impedimento, sobre todo por lo que se avecina el año entrante, electoralmente hablando.

Pero la gran pregunta que se tenía para este proceso del PRI era: ¿Que iba a hacer entonces Beltrones? Que definitivamente no era el favorito de Peña para llegar a la presidencia priísta. Y el retrato hablado del presidente así lo dejaba en claro. Beltrones no forma parte del círculo rojo de Peña Nieto, al contrario, representa a un grupo rival, en más de un sentido, al del presidente. Pero como el horno no está para bollos Peña Nieto tuvo que abrirse para dar el visto bueno a Beltrones luego de que en las pasadas elecciones el voto priísta fue apenas superior al 13% del padrón electoral. El PRI perdió dos millones de votos y dejó de gobernar a 10 millones de mexicanos. Aunado a eso Peña sabía el riesgo que tienen el año entrante en que habrá elecciones en 12 estados de la república: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Hidalgo, Tlaxcala, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas. De esos estados actualmente el PRI gobierna en 9. Peña Nieto no podía mantenerse aferrado a un círculo cerrado pues corría el riesgo de aislarse del resto del partido, como le sucedió a Felipe Calderón y eso no le conviene de ninguna manera para los próximos años de su administración, pues entonces se quedaría todavía más solo de lo que muchos lo están ubicando.

En Acción Nacional definitivamente están cargados los dados a favor de Ricardo Anaya. La participación de Javier Corral, que por cierto estará mañana en Aguascalientes, es más bien una presencia testimonial que sin embargo refresca los vientos. Desde luego que hace falta oxigenar al partido, pues no hubiera sido un buen mensaje el tener un solo candidato, por eso la aparición en el escenario de Javier Corral le viene bien al panismo. Por lo que se ha visto y por los indicadores que hay, la corriente viene a favor de Ricardo Anaya. En el PRD vienen nuevas alianzas porque es evidente que están pasando tragos muy amargos. Su situación es muy complicada y no se ve fácil como le van a hacer. Han dicho que quieren hacer alianzas con el PAN y otros partidos para el 2016 porque ya vieron que no van a tener la fuerza para ocupar – o recuperar- espacios de los que han perdido.

En el caso del Partido del Trabajo también en este mes de agosto, más o menos el día 25, deberá decidirse si pierde o no el registro. Han hecho una serie de spots para anunciar a la opinión pública que les faltan tres mil y pico de votos para no perder el registro. Que están solicitando la revisión de procesos electorales donde seguramente rescatarían de la basura esos más de tres mil votos. Es posible que a partir de ahí ya verían si se alían como lo propuso Navarrete.

Pero sí, como se lo mencionó líneas arriba, sabíamos que este agosto iba a ser bastante tórrido para la vida de los partidos políticos.

César Camacho va directo como gran pastor priísta en la cámara de diputados, aunque todavía hay algunos jalones que dicen que a lo mejor se queda en otra posición dentro de la cámara y la coordinación de los diputados quedaría en manos de Enrique Jackson. Pero eso no importa, esos son arreglos internos que no desequilibran el autobús del partido, el autobús sigue circulando -pero mejor hay que hablar del ferrocarril, ya ve usted como se puso la cuestión electoral por el famoso autobús aquí en Aguascalientes-, el ferrocarril va por sus rieles independientemente de lo que esté pasando en el gobierno.

La promoción interesada que hicieron algunos de decir que iba Aurelio Nuño era simplemente subir al partido a los rieles del gobierno pero se podía descarrilar. El partido debe seguir por donde va. Y al parecer, si las cosas siguen siendo lo que estamos mirando ahora, el PRI encontrará una conducción profesional, seria, madura. El político más notable que hay ahorita es Manlio Fabio Beltrones no necesita demostrarle sus méritos a nadie. La diferencia con Aurelio Nuño no es la edad. La edad no existe. La edad es una ilusión. La diferencia es que si Manlio Fabio Beltrones toma el teléfono y habla al comité distrital de Celestún, Yucatán, a la una de la mañana y dice: -Quiero hablar con el presidente del comité distrital. ¿Quién habla? Habla Manlio Fabio Beltrones. Al tipo lo van a traer corriendo para que le conteste a Manlio. Si esa misma llamada la hace Aurelio Nuño, dicen: ¿De parte de quién? Habla Aurelio Nuño. Ah, pues hable mañana. Y le cuelgan el teléfono. Es un hombre desconocido en las estructuras territoriales del partido; es un hombre que se conoce en la estructura de este gobierno, que hace tres años nadie sabía quién era. Y Manlio Fabio Beltrones es un hombre que ya ha pasado por todo. Que no han podido tumbarlo ni las leyendas negras, ni las mentiras, ni los reportajes del New York Times. Todo ha quedado debidamente aclarado, y su capacidad de operación la estamos viendo. La manera como sacaron en la Cámara de Diputados las reformas de Peña, en una mancuerna legislativa con el senado en donde está el yucateco Emilio Gamboa Patrón. Sin esos dos hombres el pacto no hubiera tenido la operatividad legislativa que tuvo. Y Enrique Peña no tendría hoy absolutamente nada en relación con sus reformas, con el pacto, con la forma nueva de hacer política con la que arrancó su gobierno. Candidato de unidad quizás sí.

Candidato de unidad es lo que no tiene el PRD. Acabamos de saber lo que dice Carlos Navarrete: “Pongo a consideración de la asamblea mi cargo y el de todos los demás, pero tenemos que refundar este partido. ¿Podrá haber una reformación disciplinada y ordenada en un partido como el PRD que ha hecho de la indisciplina y el desorden su distintivo? Creo que no. Creo que Navarrete está en peligro y creo que el PRI con Beltrones se aleja del peligro.