Adriana Alatorre
Agencia Reforma

MÉXICO, DF.- El monitor indica que la presión cardiaca baja aceleradamente, los ginecólogos tratan de controlar una hemorragia; deben reaccionar en segundos para recuperar los signos vitales de “Noelia” quien tiene un embarazo de alto riesgo.
La paciente es en realidad un maniquí robótico utilizado como simulador donde los médicos y residentes del Instituto Nacional de Perinatología (INPer) aprenden a enfrentarse a problemas de salud de la madre y el neonato durante el parto.
El bebé, un pequeño humanoide, presenta signos vitales, respira, tiene su propio software y, si no se le atiende adecuadamente, puede cambiar de color o presentar alguna patología.
Se trata de la Central de Simulación que pone a prueba las destrezas de los médicos en casos de alto riesgo, explica Jorge Arturo Cardona, director del instituto.
“Con este aparato puedes ver en qué fallaste porque todo es grabado. Esto ha resultado de un gran costo-beneficio, pues ayudamos a fortalecer las capacidades resolutivas de nuestro personal con la finalidad de disminuir la mortalidad materna”, afirmó.
Señaló que hay  tres causas frecuentes que llevan a la mortalidad materna: que la madre llegue tarde a la atención, que en el primer nivel no sea bien diagnosticada y la falta de respuesta de los servicios de salud.
En la central  se realizan cursos de reanimación neonatal y se enfrenta a ginecólogos, pediatras, biólogos, etcétera, a varios escenarios clínicos de parto y complicaciones en atención al recién nacido.
La investigadora Josefina Lira plascencia, explicó que la central es única en el País y los simuladores son los más evolucionados.