Con dificultades sigue trabajando la Comunidad Agazzi, que atiende a personas con discapacidad intelectual; por cerca de 20 años han hecho esfuerzos por contar con un espacio propio para dar una mejor atención a quienes acuden a este centro, sin embargo, no han recibido el apoyo de la autoridad, señaló la presidenta María del Carmen Díaz González.

Precisó que la Comunidad Agazzi atiende a niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual; son niños que por sus características no son recibidos en otras instituciones, desgraciadamente en educación especial tampoco, porque a los 18 años terminan y ya no hay atención para ellos.

Actualmente son cerca de 70 alumnos que reciben un programa académico en áreas cognitivas, social, psicomotriz y previas a lo laboral; esta institución se mantiene a base de donativos, pues la cuota que se cobra es simbólica y de acuerdo con un estudio socioeconómico, señaló la responsable del centro, por lo que más del 50% de los afiliados tienen beca total y el resto pagan un porcentaje, sólo un estudiante cubre la mensualidad total que es de mil pesos.

“Son adultos que no tienen nada que hacer ya en casa y aquí les brindamos un horario escolarizado, tienen programa académico, social, van a museos, y todo lo que hacen en una escuela; hacen deporte, tienen su hora de lonche, y también colaboran en el aseo, como parte de una formación integral”, detalló.

No obstante, indicó que los fondos han sido insuficientes por lo cual carecen de instalaciones dignas que permitan a los jóvenes estudiantes que acuden, desarrollar al máximo su potencial, y lograr un mayor avance en la rehabilitación de la discapacidad que padecen.

Díaz González aseguró que por dichas aulas han pasado cerca de 500 jóvenes, niños y adultos, que tienen algún tipo de discapacidad; aunque actualmente sólo se brinda atención a menos de 80 alumnos, tienen capacidad humana para dar servicio a 200, pero el espacio físico no les da para más.

Por ello exhortó a la población en general a conocer Comunidad Agazzi, ubicada en Colón 404, en el Barrio del Encino, para que vean el espacio y cómo están trabajando, “ojalá se dieran cuenta todos los grandes empresarios de la labor que estamos haciendo, para formar una unión, y a ver si pudiéramos construir nuestra verdadera escuela. Estamos por corazón y vocación”, resaltó.