Por Jesús Álvarez Gutiérrez

ciudad-vivaHemos señalado aquí reiteradamente que el modelo económico neoliberal ortodoxo debe abrirse para ampliar las oportunidades a las clases marginadas y frenar la creciente desigualdad social. Simultáneamente debe cambiar también el sistema educativo para desarrollar personas creativas, innovadoras y emprendedoras; ya no se trata simplemente de extender la cobertura y formar individuos “empleables”.

Es preocupante que en México uno de cada cinco jóvenes de entre 15 y 24 años no asiste a la escuela ni es económicamente activo (ENOE 2015-III).

Sabemos que muchos estudiantes desertan porque encuentran un trabajo informal y precario, que les ofrece un poco más que su beca Prospera pero al poco tiempo quedan desempleados y a la deriva. Hace falta generar oportunidades de empleo y capacitación para que los jóvenes puedan volver al mercado laboral a la par que estudian.

Si excluimos a los estudiantes inscritos en sistemas abiertos, cuyo avance escolar no está controlado, la cobertura educativa actual apenas rebasa el 70 por ciento en bachillerato y el 35 por ciento en universidad. Por eso es importante la estrategia “Un lugar para ti”, anunciada recientemente por el Secretario de Educación Pública y los gobernadores del Distrito Federal, Estado de México, Hidalgo y Morelos, por medio de la cual se garantizan espacios suficientes en universidades públicas y privadas para que ningún egresado de bachillerato se quede fuera.

Pero hay dos cuestiones todavía más preocupantes que la cobertura: la equidad y la pertinencia. Primero, son pocos los jóvenes de los deciles de la población más pobre que llega al bachillerato y a la universidad. Segundo, en un mundo tan globalizado, competitivo y automatizado, los modelos educativos rígidos que persisten en educación media y superior están quedando obsoletos.

De aquí se deriva la disociación creciente entre los sectores educativo y productivo, que se muestra en la pérdida de millones de empleos tradicionales. Dado que ningún futurólogo experto es capaz de predecir cuáles son los conocimientos necesarios para las profesiones que aún no existen, las universidades deben abandonar su proverbial resistencia al cambio y convertirse en punta de lanza en la ruptura de paradigmas culturales.

Las carreras habituales, con un currículum predeterminado, tienen que dar paso a trayectos formativos exigentes pero flexibles (como piezas de Lego), a la medida de las necesidades específicas de los individuos que enfrentan mercados laborales sumamente volátiles.

Hyper Island, KaospilotMinerva son tres ejemplos de universidades que están transformando la enseñanza tradicional y enterrando las clases magistrales, según un reportaje del periódico español El País. Su método consiste en el aprendizaje basado en la prueba-error y en la propia experiencia de los alumnos. Se han ganado el término de “disruptivas” porque abandonaron el currículum estandarizado y los exámenes a fin de enfocarse en proyectos para resolver problemas cotidianos directamente relacionados con la empresa.

Hace 20 años, dos profesionales suecos de la publicidad y un experto en educación crearon Hyper Island para cerrar el hueco entre las demandas del mercado y la preparación de los jóvenes. Con la colaboración de industrias digitales, psicólogos y pedagogos diseñaron un nuevo concepto de escuela. Como escenario escogieron una antigua prisión en la isla sueca de Stumholmen. La edad de los alumnos oscila entre los 19 y los 60 años, a quienes se les prepara para innovar, hacer frente a la incertidumbre y pilotar situaciones desconocidas emocional y profesionalmente. Director de arte para medios interactivos, creativo de tecnología móvil, o experto en empresa digital son algunos de los programas que se pueden cursar en su centro de Estocolmo y están avalados por el gobierno sueco. Los profesores son profesionales en activo de empresas líderes en tendencias emergentes, como es el caso de Spotify.

Kaospilot (Aarhus, Dinamarca) se define como un híbrido entre una escuela de diseño y negocios, con una metodología orientada a explotar el liderazgo y el emprendimiento. Primero va la praxis, luego la reflexión y por último la teoría. Esta escuela se creó para ayudar a los desempleados de la crisis de los 90 a crear sus propios negocios. Durante las pruebas de selección este año, los 72 aspirantes de más de 14 países han tenido que trabajar en equipo para resolver el requerimiento de una empresa: presentar los mejores argumentos para conseguir que Aarhus se convierta en la capital europea de la cultura en 2017.

Minerva (San Francisco, Estados Unidos) es una universidad creada por el emprendedor Ben Nelson, antiguo CEO de Snapfish, una app de fotografía. Se enfatiza la creatividad, el debate y el trabajo en equipo. Detrás de la reinvención pedagógica está el psicólogo y antiguo decano de la Universidad de Harvard, Stephen M. Kosslyn. Basa su aprendizaje en una plataforma online diseñada para multiplicar la interacción entre profesores y alumnos, con una peculiaridad: los estudiantes viven juntos en un país diferente cada uno de los cuatro años.

Abandonar los programas encorsetados que caracterizan la educación superior en nuestro país no será tarea sencilla. De acuerdo al Tercer Informe “Young Business Talents”, dos de cada tres preparatorianos mexicanos quieren ser emprendedores. Convertir este sueño en realidad es la meta de proyectos como “Aguascalientes Valley”, lo cual exige de nuestras universidades cambios urgentes. ¿Cuál será nuestra primera universidad en animarse?

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