Fabiola Santiago/Agencia Reforma

CDMX.- No sólo los príncipes de los cuentos de hadas pasan por transformaciones dignas de un encantamiento.
El clásico animado de Disney, La Bella y la Bestia, también atravesó una metamorfosis gracias a la magia del cine, que presenta una nueva versión de la fábula ancestral con sus icónicos personajes interactuando en el mundo real.
La historia es conocida: Bella (Emma Watson) es una joven que aspira a una vida más interesante, gracias a los sueños que alimenta a través de los libros.
En un viaje a caballo, su padre (Kevin Kline), se pierde en un bosque encantado y acaba refugiándose en un castillo habitado por una Bestia, que intenta recluirlo al tomarlo por un intruso, pero Bella cambia su propia libertad por la de su padre, sin saber que bajo la criatura se esconde un príncipe atrapado por un hechizo.
Para regocijo de los fans de la cinta animada, la música original vuelve en la trama y se incluyen nuevas canciones que dan mayor profundidad a la historia de los personajes.
Varias de las secuencias más recordadas son recreadas de manera casi idéntica cuadro por cuadro. Sin embargo, los sutiles cambios que se incorporan le dan una dimensión más contemporánea.
La Bella que Emma Watson construye, por ejemplo, recita frases de Shakespeare, enseña a leer a otras pequeñas y corre con botas en lugar de vestir zapatos de bailarina.
“Estábamos muy interesados en explorar lo masculino y lo femenino. De cierto modo, creo que la Bella y la Bestia podrían ser las dos fuerzas opuestas que hay en una persona, una metáfora de cómo cada ser humano se vuelve un ser completo al asumir esas fuerzas”, señaló la actriz.
Para Dan Stevens, el histrión detrás de la Bestia, el papel exigió un gran trabajo físico.
“Crear a un personaje de este modo no es algo que existiera cuando era niño, trabajar con animadores digitales dedicando horas a esta criatura y ver todo eso emerger”, compartió el actor, cuyo personaje fue creado a partir de animación por computadora (CGI).
El número musical dedicado a Gastón (Luke Evans), ha causado polémica al anunciarse como el primer momento gay en una cinta de Disney, aunque es muy similar a la secuencia original.
El cambio consiste en dar un matiz diferente a LeFou (Josh Gad), quien se mueve en una línea muy delgada entre la admiración desmedida por Gastón y un amor platónico que, lo más lejos que llega, es a un abrazo.
La responsabilidad de dar nueva vida a la cinta de 1991 recayó en el cineasta Bill Condon (Dioses y Monstruos, Soñadoras).
“Creo que esa cinta y también la nueva, le hablan a personas de varias edades, incluso mayores que los padres de los niños. Ese es el poder de este relato, que puede ser significativo sin importar la edad que tengas”.
Lumiere (Ewan McGregor), Dindón (Ian McKellen), la Señora Potts (Emma Thompson), y otros personajes, también vuelven en La Bella y la Bestia que se estrena el primer minuto de mañana en aproximadamente 4 mil pantallas.