CDMX.- Arturo Ripstein considera que en México existen muy contados directores con talento y un público que no busca en los cines, como en otras épocas, las películas nacionales.
“Hay tres o cuatro cineastas que a mí me parecen capitales. Y ya no podemos hablar en rigor, como cuando yo empecé a hacer cine, de una industria como tal. Una economía muy elemental consiste en la oferta y la demanda, que es lo que mueve la balanza. Ahora hay oferta y no hay demanda, entonces no existe como tal. En esos momentos había una posibilidad de continuidad en las carreras, había un público que respondía a estímulos, eso ya no hay.
“Ahora lo que hay son autores y hay tres o cuatro que a mí me parecen fundamentales. A mí Reygadas me importa mucho por su posición frente al cine desmadejado y con afanes únicamente lucrativos. La presencia de un tipo como Reygadas confirma que hay otras opciones. Y Amat Escalante me parece un cineasta sumamente sólido”, declaró en entrevista.
En un momento en el que, para muchos, el cine mexicano pareciera ser un semillero de talentos, Ripstein guarda sus reservas y piensa que son pocos los que realmente destacan.
“Hay cuatro o cinco autores, no más, que en este momento tienen la estafeta. Y ‘no más’ porque no se ha dado nunca jamás, en ningún lado. Salvo cuando hay excepciones asombrosas, como el posneorrealismo italiano, en el que se dan todos en un mismo lugar, al mismo tiempo, haciendo cosas prodigiosas”, comentó.
Ripstein, quien estrena este viernes en la Cineteca Nacional su más reciente película «La Calle de la Amargura», es muy crítico incluso con sus propias obras.
“Me gustaría al final de cuentas hacer una película en la que yo dijera ‘esta sí salió bien por todos lados'”, mencionó.
El sonido, por ejemplo, fue un aspecto que le gustaría corregir en «La Calle de la Amargura». La disminución en la capacidad auditiva del cineasta le impide tenerlo bajo su absoluto control.
“Yo oigo artificialmente, siempre tengo que tener a alguien que me conduzca y que sepa si las cosas están bien o mal. En este caso, desde el origen el sonido no estaba muy satisfecho.
“Hice lo mejor que pude, intenté sacarlo de la mejor forma posible. Al final de cuentas quedó bien. Es perfectamente audible, pero me hubiera gustado que fuera no sólo perfectamente audible, sino bonitamente audible, cosa que en el curso de mi carrera ha pasado muy pocas veces”, sostuvo.
El filme narra el asesinato de los enanos luchadores La Parkita y Espectrito Jr., ocurrido en 2009, a manos de dos prostitutas que les suministraron drogas para robarlos. (Fabiola Santiago/Agencia Reforma)

ASÍ LO DIJO
“Dios es avaro. Dios ha tocado con el dedo en la frente a muy poquitos a través de la historia”.
Arturo Ripstein, cineasta.