Carlos Reyes Sahagún
 Cronista del municipio de Aguascalientes

Decir que conocí al profesor J. Refugio Esparza Reyes, cuyo primer aniversario luctuoso se cumplirá el próximo sábado, no es mucho decir. De hecho, quizá no sea nada, porque todo el mundo lo conoció… El hombre estaba tan a la mano; era tan accesible, que cualquiera se le podía acercar, saludarlo y platicar con él, incluso cuando fue gobernador del estado (1974-80), esto gracias a que no andaba por la vida pasándose los semáforos en rojo, amparado en el fuero que le podrían haber otorgado un par de motociclistas de tránsito con la sirena abierta, abriéndole camino a despecho de la rechifla popular, acompañado por un grupo de pistoleros, metido en camionetas con vidrios polarizados que lo hicieran invisible.
Una imagen inolvidable del inolvidable cartonista Rafael Berumen, durante años el monero principal de El Sol del Centro, muestra al profe como director de orquesta, batuta en mano, y al pie de la imagen, supongo que en referencia al equipo de colaboradores que lo acompañaron, la leyenda: “Comenzamos… ¡Y el que desafine se va a ir con su música a otra parte!”.
A propósito de música, desafinación y colaboradores, a la distancia su sexenio me parece que fue, no como una sinfonía de Brahms o de Vaughan Williams; no, sino más bien una obra muy contemporánea; casi experimental como, digamos… El concierto para viola de Jörg Widmann -el que tenga oídos para oír, pues que oiga, diría Perogrullo-. Esto porque su administración abrió las puertas a una serie de personajes cuya trayectoria es posible rastrear hasta nuestros días; la mayoría de ellos políticos balines que pasaron con más pena que gloria. Cada gobernante trae a su gente, la suya o la que le imponen, pero pocas veces, y esta fue una de ellas, miembros de este equipo trascienden a su jefe en el ámbito público.
Sobre este tema habría que decir que Esparza Reyes formó parte del grupo político que entre los años sesenta y fines de los ochenta encabezó el profesor Enrique Olivares Santana (¿y quién no, en esa época?). De hecho, recuerdo la fotografía publicada por la prensa local, una vez que “los tres sectores del partido se unificaron en torno a su candidatura” blablabla; la imagen que nos mostraron para que comenzáramos a familiarizarnos con él… Había en su pose, en su expresión, sus anteojos; había algo que recordaba al profesor Olivares. Antes de su designación como candidato del PRI a gobernador, Esparza Reyes fue presidente del partido y del Congreso del Estado, esto último cuando Olivares fue gobernador, y quizá fuera también líder sindical de los maestros.
El lema de su administración fue el de “Unidad y trabajo, arriba Aguascalientes”, y su gran programa de trabajo la “Operación abeja”.
Recuerdo haber escuchado -ya ve usted cómo es la gente- que se había convertido en gobernador dizque para cuidarle la silla principal del Palacio de Gobierno a Augusto Gómez Villanueva, que la quería para sí, pero que el presidente Luis Echeverría se la había negado porque lo necesitaba repartiendo tierras ajenas en el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (DAAC), que en esos años se convirtió en Secretaría de la Reforma Agraria. De hecho, cuando regresó a Aguascalientes para hacerse cargo del Ejecutivo estatal, se desempeñaba como Oficial Mayor del DAAC.
También escuché, por cierto no de labios del profesor Esparza, que él se refería a su buena fortuna afirmando que a lo más que había aspirado era a ser presidente municipal de su pueblo… Y más bien llegó a gobernador. En el sexenio siguiente, el segundo de la docena trágica, el del presidente José López Portillo, Gómez Villanueva se fue a la villa y perdió su silla. Cayó en desgracia por el asunto aquel de Bahía de Banderas, y el “guardadito” se desvaneció de manera definitiva….
Me acuerdo que el maestro Víctor Sandoval, que fungió como director de la Casa de la Cultura durante ese sexenio, (esto sí se lo escuché a Sandoval) recordaba que cuando fue a despedirse de él –despedirse como gobernador- Esparza Reyes le preguntó si le iba a pedir algo porque, decía Sandoval, el gobernador le había concedido todo lo que le solicitó.
Curiosamente en este ámbito de las artes, frecuentemente se ubica la fundación de la Casa de la Cultura como el parteaguas en esta dimensión de actividad social. Sin embargo, fue durante la administración del personaje de Viudas de Oriente, Asientos, y tomando como pretexto el IV Centenario de la fundación de la ciudad, que se cumplió en 1975, cuando inició el proceso de expansión de infraestructura artística. Por ejemplo, fue entonces cuando se fundaron los museos de Aguascalientes y Posada, las instalaciones de Canal 6, la Casa de la Artesanías, el Centro de Artes y Oficios.
También, a propósito de las artes y la cultura, es lugar común recordar que cuando llegaba el tiempo mágico del Ferial de Aguascalientes, y el espectáculo estaba en la fase final de su maduración, y los ensayos pasaban a su escenario de origen, el segundo patio del Palacio de Gobierno, el profesor Esparza gustaba de bajar de su oficina olímpica, a observar a los artistas en sus evoluciones. Por cierto que ese año de 1975 fue decisivo para el Ferial, dado entonces el espectáculo fue más allá de la sucesión de músicas y danzas, y adquirió un tema, que ese año fue, evidentemente, la fundación de esta ciudad, “cuna ilustre de Chávez y Arteaga, que a la Patria mil héroes le das”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).