Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Desde que se tuvo conocimiento de la actual Reforma Educativa no pocos maestros la tildaron de “Reforma laboral”, sobre todo los de la disidencia. ¿Por qué? Porque el artículo 53, de la Ley General del Servicio Profesional Docente, establece que el personal docente, directivo y de supervisión, que resulte tres veces insuficiente en la evaluación “será separado de la función que desempeña”; y la palabra separado (que muchos la entendieron como cese) fue lo que de inmediato causó escozor, angustia, malestar, desesperación; y más entre los que no tienen cultura de formación continua. Sin embargo, el octavo transitorio de la misma Ley dispone que “…El personal que no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación a que se refiere el artículo 53 de la Ley, no será separado de la función pública y será readscrito para continuar en otras tareas dentro de dicho servicio… o bien, se le ofrecerá incorporarse a los programas de retiro que se autoricen”. Queda claro, pues, que por los resultados de la evaluación no hay ceses, sino cambios de actividad dentro del mismo sector educativo, en el que pueden seguir cobrando.
¿Por qué, entonces, tanto alboroto? Porque se trata de hacer ruido, generar problemas, hacer grilla y provocar a las autoridades con fines aviesos. Por ello, la Coordinadora tendenciosamente omite mencionar que el trabajo y el sueldo de los docentes están asegurados por el octavo transitorio de la Ley General del Servicio Profesional Docente; como tampoco ha querido reconocer todas las novedades técnico-pedagógicas que contiene la Reforma. Y los grupos intransigentes y mal intencionados que apoyan a la Coordinadora, incluyendo a políticos, a los autollamados analistas e intelectuales, que se suman al rechazo de la Reforma Educativa, o lo hacen porque desconocen el contenido de la Reforma y por eso exteriorizan tan sólo necedades, o porque el rechazo es simple y llanamente de mala fe. Y todos estos obcecados, a falta de argumentos, difunden a través de medios y redes sociales distorsiones y mentiras como “La evaluación es para quitar las plazas a los maestros”; “El Gobierno quiere privatizar la educación”; “El Gobierno ahora va a vender los libros de texto”; y otra retahíla de improperios llenos de odio y rencor contra todo.
¿Cuáles son las bondades pedagógicas que contiene la Reforma Educativa? Para empezar, nunca antes se habían establecido los perfiles del docente, del director, del supervisor y del asesor pedagógico. Con esta Reforma, ahora los actores de la educación tienen claridad acerca de sus funciones, el qué y cómo hacer las cosas para mejorar los aprendizajes de los alumnos; y a los directores y supervisores, en particular, les da una serie de sugerencias de gestión para hacer de los planteles escuelas efectivas mediante normas académicas y legales y el trabajo colaborativo. De cumplirse estas recomendaciones se aseguran aprendizajes relevantes. Y para los alumnos en condiciones desfavorables se recomienda atenderlos con los principios de inclusión y equidad, con adecuaciones curriculares, con técnicas pertinentes y ética profesional. Por tanto, miente quien diga que esta Reforma no toma en cuenta las condiciones de marginación y de extrema pobreza de los niños que habitan en las regiones más apartadas del país. La presente Reforma, si en algo pone mayor énfasis, es precisamente en los alumnos vulnerables, en los que viven en condiciones económicas, sociales y culturales, precarias. Y para su atención y buenos resultados hay propuestas académicas, metodológicas y de estrategias específicas. Y como éstas, hay más propuestas extraordinarias; pero para poder entender, a cabalidad, las novedades pedagógicas de la Reforma es necesario estudiarla, analizarla y buscar las formas más idóneas para su aplicación; en lugar de andar vandalizando en la vía pública. Y por si no fuera suficiente, ya hay, además, una gran cantidad de textos y cursos gratuitos en línea, en las páginas de la SEP, que dan puntual respuesta a los requerimientos del magisterio para su mejoramiento profesional.
La inmensa mayoría de los maestros que entienden y aman a su país, así como a los niños, constantemente analizan la Reforma, la estudian en sus partes sustantivas y buscan las mejores estrategias para su aplicación en los salones de clase. Estos docentes son los que tienen en pie a la educación. Ciertamente, la Reforma no es la panacea de todos los males, pero es una gran aportación para la mejora educativa.