Noé García Gómez

La sociedad está formada por seres humanos y cada uno de ellos es importante a nivel individual y colectivo. El bienestar de todos depende también del bienestar de cada parte. Por ejemplo, las familias velan por el bienestar de sus hijos, pues si un integrante de la familia está en situación vulnerable la familia completa se desequilibra, es ahí donde padres, hermanos y/o hijos entran en ayuda de ese integrante endeble, desde muchos ámbitos, apoyo emocional, material, económico, afectivo, espiritual, etcétera, pues su nivel de vulnerabilidad no se soluciona solo revolviendo un frente.  Eso es lo que tiene que ocurrir con la asistencia social que un gobierno aporta a la sociedad, apoyar de forma especial a aquellos grupos e individuos más vulnerables que están en riesgo de exclusión social.

Poco se ha debatido sobre el sentido de la asistencia social en México que hasta se confunde con políticas de desarrollo social , pero hay un libro de Mario Luis Fuentes, Asistencia social: historia y perspectivas publicado en 1999 que es referente en este sentido, donde reflexiona queLa pobreza, que es el más importante reto que enfrenta el país, es un problema que trasciende el ámbito del ingreso y conduce irremediable­mente a la exclusión social y al agravamiento de todo tipo de vulnerabilidades. Algunas de las características de la pobreza permanente y continua, que ahora adquiere nue­vas formas, son la falta de expectativas, la pérdida de la perspectiva individual, familiar y comunitaria, la discrimi­nación y la imposibilidad para quienes viven en esta si­tuación de romper por sí solos el círculo perverso en el que viven.

Continúa con el papel que tiene que asumir el Estado, “En el país no se ha podido articular una política de Estado, coherente y sólida, en materia social. Los presidentes han implementado pro­gramas, algunos mejor que otros, pero nunca en el marco de una política de Estado. La actual política social se ca­racteriza por la dispersión de esfuerzos, la repetición de objetivos, la reproducción de lógicas administrativas cerradas sobre sí mismas, el voluntarismo en la coordinación interinstitucional y unas actitudes que promueven expectativas a la mitad de los interjuegos del poder”.

Poniendo como centro de la solución a la familia y la asistencia social “La familia es una pieza nodal de la estructura social y el cemento que vincula a los individuos con las conductas colectivas. Desde la familia se trasmite un modo de ser y estar en el mundo. Por las familias pasan los intercambios generacionales y los contenidos de la memoria. La familia es el espacio privilegiado para resolver los más graves problemas de la asistencia social. Es el gran capital con el que cuenta la sociedad, pero también cada uno de los miembros que pertenece a una familia. La familia, en sus múltiples posibilidades, atraviesa por grandes cambios y transformaciones y también por nuevos y complejos problemas. La nueva política social debe privilegiar a las familias como actores fundamentales de la asistencia social. Se debe de poner en marcha po­líticas públicas que fortalezcan la estructura familiar, que es el sostén de la estructura social.”

La asistencia social en el país se ha relegado a una institución que pretende transmitir “bondad” por parte de una figura casi de la monarquía, las llamadas “primeras damas” esto a través de los DIF´s (federal, estatales y municipales). El escenario donde las esposas de los políticos “ayudaran” solo con su caridad y generosidad a los más vulnerables de las familias, para con ello, dar una cara más humana a la administración en turno. Esto en pleno siglo XXI no puede ser posible.

La asistencia social involucra problemas de salud, psicológicos, nutrición, valores, desintegración, aprendizaje y por ello la intervención del Gobierno tiene que ser profesional, especializada, multisectorial y multidisciplinaria, como lo dice Rogelio Gómez Hermosillo “El DIF no puede con este paquete. Es un sistema nacional que lleva al extremo las limitaciones del federalismo mal aplicado”.

La mayoría de las veces son encabezado, por personas sin la preparación ni el perfil necesario, que simplemente lo llevan por el camino del ornato, que están más preocupados por difundir lo bondadoso de sus obras, como partir una mega rosca en Reyes, repartir pollos en Navidad, entregar juguetes el día del niño o festejar con danzón a los abuelos; donde los escasos especialistas que laboran son relegados y obligados a cumplir caprichos y ocurrencias de la titular en turno.

Los problemas para hacer frente a la asistencia social no son poca cosa. Tienen múltiples dimensiones y se requiere de especialistas, reglas y protocolos establecidos que ayuden profesionalmente en todas sus aristas. La asistencia social no la podemos confundir con combate a la pobreza, sino que es la obligación ética y jurídica del Estado de ofrecer servicios y atender a los sectores más vulnerables dando preferencia a enfoque preventivo sobre el correctivo.

El trabajo de la asistencia social tiene que mostrar una labor profundamente vocacional ya que se trata de un trabajo humano en el que hace falta habilidades sociales, empatía, paciencia y autocontrol emocional. En las etapas de crisis económica de un país, la necesidad de asistencia social de la población aumenta como consecuencia de la vulnerabilidad de la población ante la violencia, inseguridad, desempleo, encarecimiento de los productos y drogadicción. La asistencia social no tiene nada que ver con la caridad sino con la justicia de una sociedad responsable.

Entraremos pronto en una nueva etapa para el estado, espero en verdad que el tema de la asistencia social sea seria y profesionalmente considerado y replanteado en beneficio de los más vulnerables.

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