Saúl Alejandro Flores

Hace cinco años que tengo el privilegio de ser parte de este prestigiado periódico, en un espacio de cada viernes, que han sido ininterrumpidos, los cuáles no hubieran sido posibles sin la invitación formulada hace más de diez años por su Director Corporativo Lic. J. Asunción Gutiérrez Padilla, de quien tuve el privilegio de que fuera mi maestro de seminario de derecho civil hace 30 años, y de quién además tuve consejos y apoyo en diversos momentos, mi profundo agradecimiento es innegable, así como la atención que he tenido por parte del personal que cada semana recibe este archivo y si hay aclaraciones o dudas me lo hacen saber.

Sin embargo, esta continuidad no sólo en escribir, sino en aprender cada semana viene por parte de los lectores, quienes me dedican una valiosa parte de su tiempo en leer mis reflexiones semanales, y por supuesto en aquellos que también se toman la molestia en escribirme, cuestionarme,sugerirme, agradecerme, orientarme, proporcionarme datos o simplemente formar una amistad, ya sea en mi cuenta de correo electrónico o en el espacio que para tal fin destina este diario y que se encuentra en la parte baja de la columna en su versión electrónica.

Esta ha sido una gran experiencia el poder reflexionar estos cinco años con ustedes amables lectores, en un espacio que decidí al momento de tomar la palabra del Director Corporativo Lic. Gutiérrez, al tocar la puerta de su oficina en diciembre del 2010.

Un tema como el agua, que no sólo tiene una importancia a nivel mundial, sino que a nivel local y regional se vuelve no sólo en un asunto de lo que se ha denominado seguridad nacional, más bien es un asunto de supervivencia humana visto desde lo que he denominado visión antropocéntrica, y que es innegable que es un asunto de conservación y preservación de la vida en el planeta, en dónde el agua es vital para los diversos reinos vivientes, vegetal, animal y funghi. Atentar contra la vida, significa devastar un proceso de casi cuatro mil millones de años.

Estos cinco años he buscado e intentado contribuir en conformar una cultura hídrica, más allá de la cultura del agua tradicional, este espacio no está destinado originalmente para especialistas, de ser así hubiera escrito en una revista especializada, que por supuesto tengo el privilegio de hacerlo cada bimestre en una revista nacional, este espacio está destinado para el lector normal, el ciudadano que abre el periódico y busca algo de interés para aprender, informarse o discutir, para un público que es ajeno al sector agua, ya sea porque su vida cotidiana y su empleo es ajeno, pero que guarda un interés por todo aquello que involucra a la naturaleza y al agua, trato también de compartirles mis experiencias en el sector público, que ha significado el estar del otro lado de la barrera, y al referirme a esto, es que la actividad más fácil es criticar.

De hecho, muchos espacios o momentos de la vida están plagados de críticas sin fundamento y sin ton ni son, inerciales y ausentes de fundamentos, les he compartido, lo que ha significado la frustración al estar en el sector público y que las cosas no se hacen bien, o como se debe, por la incompetencia de superiores o de los pares, por inexperiencia, o por que simplemente su mérito fue pegar calcomanías en un crucero por parte del partido político que ganó la contienda, en otras ocasiones toparse con la corrupción disfrazada de interés del Estado.

También he sido testigo y protagonista al haber colaborado con personalidades destacadas del sector y de quienes aprendí mucho, de haber formado parte de equipos de trabajo que dieron buenos resultados, y en otros momentos coordinar grupos con resultados digamos buenos, por que buscamos innovar, y sobretodo superar las inercias existentes “nadar de muertito”, hacer proyectos pilotos o que no se habían intentado, por eso siempre estaré agradecido por quienes confiaron en mí en ese proceso de formación, en delegarme responsabilidades y respetarme profesionalmente en los documentos que requerían esfuerzo en la investigación o en la implementación de los proyectos, darles seguimiento y garantizar los buenos resultados, eso dentro del sector público, insisto, ya que no es lo mismo escribir que responsabilizarse en coordinar personal y acciones.

Por eso amables lectores es que cada viernes, procuro en cada línea reflexionar en mis experiencias y vincularlas con el severo problema del denominado estrés hídrico que vive Aguascalientes, y que me da pena, que la mayor parte de los funcionarios públicos del sector omiten en buscar e implementar con responsabilidad soluciones ante un problema con diversas aristas, que van desde la calidad de un servicio de abasto domiciliario, la falta de sensatez por parte de los actores en ser populistas y sólo ir por votos a través de las bajas tarifas, y no buscar tarifas justas como una parte de una política que busque la eficiencia en el servicio que implique calidad por parte de la concesionaria y que además sea amable con la disponibilidad de agua en la región, en la búsqueda de una política hídrica real y de impacto de largo alcance.

Queridos lectores que además son usuarios de agua, ya sea como domésticos, o porque lo son en el ámbito industrial, agrícola o comercial, saben que el reto es enorme y agradezco y reitero ese tiempo que me dedican cada semana, Espero seguir siendo parte de su momento de información y reflexión de cada viernes. A fin de cuentas este es un espacio y un bastión en la reflexión e invitación para buscar alternativas, ojalá siga teniendo cada semana sus cuestionamientos y sugerencias, este espacio también es suyo, es un espacio de quienes como yo somos usuarios del agua, lo que también se traduce en ser un renglón de la llamada gobernanza del agua. En fin los invito a que continuemos en reflexionar acerca de la visión y acciones que debemos implementar para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios. saalflo@yahoo.comtwitter: saul_saalflo