En los últimos cuatro años se han presentado no más de 10 casos de tráfico de órganos, ninguno de ellos en México, pero es un problema que, aunque no es generalizado, se trabaja desde diversos frentes para inhibirlo y combatirlo, afirmó Francisco González Martínez, presidente de la Sociedad de Trasplantes de América Latina y el Caribe.
“En prácticamente todas las organizaciones de trasplantes de órganos en el continente americano, se realizan esfuerzos para evitar que este tipo de problemas se presenten”, dijo en entrevista en el marco del XIX Simposio Internacional de Trasplantes Renales.
Destacó que de los casos que se han presentado en el comercio de órganos, sin precisar el país, y descartando que fuese en México, dijo que sólo en tres casos hubo denuncias y los responsables fueron a parar a la cárcel.
De hecho, los principales objetivos ante el tráfico de órganos son los propios médicos y sus equipos de trabajo, son a ellos a los que se persigue y se castiga, y con más fuerza si se comprueba si han resultado beneficiados con dinero, producto de la venta de órganos.
Explicó, además, que “en todos los casos, los órganos objeto de comercio fueron de donantes vivos”, sin embargo, afirmó que para América Latina, “este tipo de hechos no es la norma”, subrayando que los casos han sido aislados y que se trabaja intensamente para que no se presenten este tipo de hechos.
Los países que integran la Sociedad de Trasplantes de América Latina y el Caribe, permanecen en calidad de observadores y en cuanto se detecta una denuncia de un supuesto comercio de órganos, se actúa de inmediato, “se cuenta con los recursos, la capacidad legal profesional y se toman cartas en el asunto” ya que este tipo de hechos, inhibe la donación de órganos, dijo.
Por otro lado, indicó que en México, la mayor parte de las donaciones de riñones provienen de donantes con vida. No obstante, hay todavía mucho por hacer ya que el estándar ideal al que debe llegar es que, la mayoría de los órganos donados provengan de cadáveres.
El trasplante cadavérico debe incrementar, debe ser del 50% o más, ello implica recursos y organización, y desde luego, cambios culturales en la población de México en donde el donante vivo es mayoritario.
Dijo que en el 2014, de cada 25 trasplantes, 20 provinieron de donantes vivos, lo que debe de cambiar lo antes posible, debido a que hay muchos órganos que se dejan de emplear como consecuencia de una falta de cultura de la donación.