El gobernador Carlos Lozano de la Torre acudió a la Ceremonia de Destrucción de Armas Decomisadas por el Centenario Ejército Mexicano; en su mensaje, expresó que durante los últimos cinco años, junto con el Ejército Mexicano, el Gobierno Federal, los once municipios y la participación ciudadana, “hemos hecho de la seguridad una política de Estado que no debe volver a tener retrocesos en Aguascalientes”.

Ello es fundamental para que no se pierda la confianza, la inversión y la generación de empleo para lograr una mejor calidad de vida para las familias, añadió, acompañado de la presidenta del DIF Estatal, Blanca Rivera Rio de Lozano, y por el general Juan Manuel Espinosa Valencia, comandante de la Décimo Cuarta Zona Militar.

Sostuvo que el Ejército Mexicano es la institución que goza de mayor reconocimiento y confianza en el País, lo cual se debe a que las mujeres y los hombres que lo conforman en cada una de las demarcaciones militares del territorio nacional, están siempre dispuestos a cumplir con su deber, sin importar horarios, condiciones climáticas o coyunturas políticas.

“Por eso, la destrucción de estas armas decomisadas es una señal del compromiso que tienen con la seguridad y con la legalidad, nuestro reconocimiento para cada uno de los soldados de esta circunscripción, a quienes agradecemos su presencia permanente en las calles, colonias, carreteras, caminos y comunidades del estado, con el propósito de que nuestro entidad pueda seguir creciendo en paz”.

Destacó su apoyo pleno al Mando Único de Policía; ponderó la labor de todas las Fuerzas Armadas, quienes se distinguen por su lealtad y patriotismo, que las hacen estar de manera permanente con México, con sus instituciones y con la sociedad mexicana, en los desastres naturales; en las Campañas Nacionales de Vacunación, Canje de Armas y Reforestación; en las tareas sociales, realizadas por los soldados del Servicio Militar, y en muchas otras labores, es cuando más se ha sentido la presencia, el apoyo y la solidaridad de los valientes soldados del Ejército.

Se destruyeron 207 armas, 64 de ellas fueron largas (fusil, escopeta, rifle, carabina), y 143 cortas (pistola, revólver), además de 4,933 cartuchos de diferentes calibres, 280 cargadores, 117 cascos, 58 ojivas, una cinta metálica y cinco miras telescópicas.