Es mentira que los menores desarrollen conductas agresivas al ser espectadores de las corridas de toros, sin embargo, tampoco es recomendable que sean parte del público, pues suelen ser eventos que los infantes no alcanzan a entender, señaló el presidente del Colegio de Psicólogos de Aguascalientes, Aurelio Coronado Mares.
“Si se argumenta que es una fiesta cultural, en realidad los signos asociados a la cultura no están presentes para un niño, sino que simplemente lo asocian a un animal que está sangrando y sufriendo, eso puede generarles mucho estrés a los menores, no es que genere violencia, sino angustia por estar alrededor de personas vitoreando este tipo de eventos, esto a nivel psicológico”.
Explicó que a nivel educativo no es un espectáculo propio para la edad, es decir, si en el cine se utiliza un clasificador para evitar que los menores accedan a material no apto para ellos, lo mismo tendría que pasar con espectáculos como lo es la tauromaquia.
Es importante distinguir los tipos de problemas a los que nos estamos enfrentando, consideró que no se pueden visualizar desde la concepción de que al menor le puede hacer daño presenciar este tipo de eventos, sino que es un asunto que tiene que ver con la regulación de la exposición de los niños a la violencia, “no es porque la fiesta en general provoque un daño irreversible”, sino se trata de una ordenación que existe en todas las formas artísticas.
Coronado Mares indicó que los efectos de la fiesta brava podrían influir en los niños, descartando los traumas, dijo que la tauromaquia es un evento complicado culturalmente hablando, llena de signos y símbolos que los menores no alcanzan a entender de la misma forma que un adulto; “simplemente sólo los vamos a exponer al elemento de violencia y de sangre”, concluyó.