A la hora de exigir el pago de un adeudo mediante pagarés o contratos, “siempre se van primero en contra del deudor solidario porque a través de ellos llegan a los titulares del adeudo”, advirtió Francisco Frausto Ruiz Esparza, presidente del Colegio de Abogados de Aguascalientes, quien recomendó evitar otorgar la firma de aval, para evitarse problemas futuros.

Explicó que al momento de poner la firma en un pagaré en calidad de aval, para las leyes se convierte en automático en el deudor solidario y por tanto, a la hora de la exigencia del pago, haya o no disfrutado de los bienes o del dinero que ampara la obligación del pagaré, se vuelven sujetos para la demanda del pago.

“Es un problema añejo, en el que las personas otorgan su firma, muchas veces sin pensar en las consecuencias o motivados por la confianza que hay en la persona que les pide ser su aval, sin embargo, cuando las cosas no salen como se habían planeado, a los primeros que buscan para exigir el pago es a los que figuran como avales”, indicó.

Señaló que este tipo de problemas siguen siendo muy comunes. Los deudores solidarios se ven presionados por la amistad, el parentesco o simplemente porque piensan que su firma no les traerá problemas, sin embargo, los despachos de cobranza se van en contra de los avales porque generalmente los acreditados directos se esconden o cambian de domicilio, volviéndose complicada su ubicación.

Al exigir el cobro al aval, en ocasiones, -no siempre- se llega hasta el deudor, pero siempre resultará más efectivo presionar al aval para conseguir la recuperación del crédito, préstamos o compra de algún bien o servicio que les requieren firmas de avales.

Ante este problema, sugirió acudir con la ayuda de un abogado con experiencia en este tipo de litigios, y puso a disposición el Colegio de Abogados para la asesoría y eventual apoyo a quienes atraviesen por este tipo de problemas.

Explicó que en ocasiones, el deudor solidario tiene el derecho de seguir con la cobranza a quien le otorgó su aval. “Hay veces que los deudores solidarios pagan la deuda, y ellos se vuelven titulares para la exigencia del cobro a quienes les brindaron su confianza y firma. Ellos tienen todo el derecho de ejecutar la cobranza, pero ahora directamente al verdadero acreedor, de tal forma que, no todo está perdido para los avales”, dijo.