Es inevitable sospechar de la posible complicidad de empleados o funcionarios de sucursales bancarias con bandas de asaltantes, ya que los delincuentes han demostrado tener información sobre las personas que retiran grandes sumas de dinero, expresó Rubén Berumen de la Cerda, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco).

Pidió a los cuentahabientes usar medios electrónicos para el cobro y pago de facturas, así como los servicios de traslado de valores, ya que es imparable la ola de asaltos a clientes bancarios.

Cuestionó el “tino” que tienen los asaltantes para dar con aquellos cuentahabientes que retiran grandes sumas de dinero en ventanilla, porque cuando les llegan, ya saben que traen mucho dinero, sin que las investigaciones pongan en claro la forma en cómo los delincuentes obtienen la información de sus víctimas.

Se refirió a los más recientes asaltos a cuentahabientes efectuados apenas la semana pasada en donde en cuatro eventos diferentes, los delincuentes se hicieron de una fuerte suma de dinero.

Agregó que quienes por alguna razón tengan que retirar del banco cantidades cuantiosas, contraten servicios de custodia o bien, que pidan el apoyo a la Policía Estatal para que les brinde la protección necesaria y con ello, evitar ser asaltados.

Pidió también una mayor corresponsabilidad de los bancos en el tema de los asaltos a sus clientes, debido a que “las instituciones bancarias no se preocupan por sus clientes más allá de la ventanilla de atención, cuando deberían también estar preocupados y por lo menos, deberían poner a un viejo (sic) para que cuiden los perímetros de los bancos”.

Observó que en la mayoría de las sucursales bancarias, los mismos funcionarios y trabajadores han relajado sus propias medidas internas de seguridad, porque “vemos cómo personas que portan lentes obscuros, cachuchas o incluso, que usando el teléfono, permanecen en el interior sin que les digan absolutamente nada”.

Pidió a las autoridades policiacas redoblar sus operativos de vigilancia en bancos y a los funcionarios bancarios, no relajar las medidas de seguridad; que cuando vean a alguien usando el teléfono, le pidan que no lo use, por la propia seguridad de todos los cuentahabientes.