Stefany Garza
Agencia Reforma

El proyecto Bloodhound ha anunciado que ya cuenta con la financiación para seguir adelante con el plan de romper el récord mundial de velocidad terrestre.
Con diversos objetivos como inspirar a las nuevas generaciones en áreas como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, así como compartir un programa icónico de investigación y desarrollo para una audiencia global, la meta principal es llegar a los 1,600 km/h y todo apunta que ya están listos.
Al volante estará el hombre más rápido del mundo, Andy Green, quien ha mantenido el récord de 1228 km/h, mismo que ha estado intacto durante casi dos décadas, desde 1997 cuanto el Thrust SSC se puso a prueba.
En octubre de 2017 el equipo intentará llegar a 1,290 km/h en el desierto de Kalahari situado en Hakskeen Salt Pan, Sudáfrica. Esta proeza será sólo la práctica previa a los esperados 1,600 km/h en algún momento de 2018.
El equipo británico de Bloodhound está compuesto por ingenieros de Fórmula 1 y de la industria aeroespacial con más de 30 personas participando. Se ha tomado casi una década en la fabricación y, por ahora, solamente han tenido ensayos simulados. Tendrán poco más de un año para asegurar la capacidad del vehículo antes de hacer el intento real.
El Bloodhound SSC utiliza un sistema de alimentación de dos etapas. La primera será impulsada por un motor a reacción desarrollado para el avión Eurofighter que propulsará el vehículo a alrededor de 480 km/h y posteriormente un sistema de cohete híbrido Nammo toma el control y lo empujará a 1,600 km/h. Cuenta con un tercer motor para el bombeo oxidante, un Jaguar sobrealimentado V8.
Su diseño es una combinación de tecnología automotriz y aeronáutica. La parte delantera es un monocasco de fibra de carbono (como un auto de carreras) y la parte trasera tiene un marco metálico y paneles (como un avión). Las dos ruedas delanteras se encuentran dentro del cuerpo y las dos ruedas están montadas externamente.