BARCELONA, España.- Los culés terminaron frustrados: era una noche de promesa emocional con Cruyff. Le debían la victoria, pero perdieron y, para colmo, en manos de su peor enemigo y su acérrimo rival.

Cristiano Ronaldo vivió la noche ensayando bicicletas que chocaban contra el muro culé, aguantó las rechiflas de miles y les gritó el gol en la cara cuando solo faltaban 6 minutos.

Fue la debacle. El invicto quedó en el 39, se acortó la diferencia en la Liga, Messi no hizo su gol 500 y el portugués se erigió como el ganador de la noche.

Ni Suárez, quien erró dos ocasiones claras, ni Neymar, que no tuvo la chispa de otras veces, lograron despertar al argentino que se perdió en la maraña de piernas merengues.

La BBC marcó con Cristiano y Benzemá, quien logró el empate en acrobática forma. Bale hizo el suyo cuando faltaban 10 minutos, pero el árbitro se lo anuló injustamente.

La noche del Clásico se enmarcaba en el homenaje póstumo al entrenador y jugador holandés recientemente fallecido. Un gigantesco mosaico antes de iniciar con el agradecimiento, un minuto de silencio profundo y otro de aplausos. A los 14′ una gran ovación con su nombre. Todo era altamente emotivo.

Pero el Madrid supo aguantar la embestida y la posesión de la pelota culé, que alcanzó casi el 70 por ciento. Cada vez que lanzaba una contra se notaba que la pólvora estaba seca y la mira se afinaba cada vez más. Las estadísticas finales mostraron que los jugadores merengues tiraron el doble al arco que los del Barsa. En ambos casos una miseria: 6 y 3 remates, respectivamente.

El gol de la victoria del Real Madrid fue perfecto en el movimiento de sus jugadores, en la exactitud de los pases y en la velocidad en la que lo lograron. Zidane se llevó también la gloria cuando la pasaba mal después de la expulsión de Sergio Ramos por segunda amarilla.

Podrá decir que le ganó al Barsa en su cancha, jugando con 10 y aunque está lejos en la Liga le alimentará la autoestima.

En las filas azulgranas queda la preocupación por la caída en la respuesta física, el medio campo taladrado por los merengues (¿se imponía Sergi Roberto en lugar de Arda?) y que el “Cholo” Simeone los visita el martes con la misma receta.