Claudia Guerrero y César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 18-Ago .- Policías Federales relataron ante diputados y senadores las agresiones de las que fueron objeto el pasado 19 de junio, durante el enfrentamiento en Nochixtlán.
Los elementos aseguraron que estuvieron en riesgo de ser linchados por los civiles.
Sin revelar sus rostros y sus nombres, los agentes aseguraron que fueron víctimas de insultos, golpes, estallamiento de cohetones y hasta machetazos.
En un primer testimonio, el policía “José” reveló que los manifestantes de Nochixtlán lo bañaron de gasolina, ya que pretendían prenderle fuego.
“Quedé noqueado. Me dicen que me arrastraron a un vehículo y cuando recuperé el conocimiento estaba bañado de gasolina, querían prendernos fuego a mí y a mi compañera. No dejaron de golpearnos, querían lincharnos”, dijo.
El policía que se identificó como “Juan” reveló que los manifestantes le cortaron la mano derecha con un machete.
“Me golpeaban en la cabeza, me amputaron la mano con un machetazo”, relató, para luego mostrar que la extremidad le fue reinjertada.
“Para sacarme me tuvieron que quitar el uniforme y poder pasar los ‘filtros'”.
Entre llanto, la policía federal “Luisa” relató que cuando la ambulancia en la que era trasladada a la Iglesia fue detenida un civil la atacó con un machete.
“Empezó a darme machetazos en la pierna y entonces le dije: yo vengo con Cristo, no sé tú. Me respondió que no le importaba, pero gracias a Dios no me cortó la pierna”, expresó con la voz quebrada.
“Cuando me golpeaban, uno de ellos les gritaba que yo era mujer; ni así les importó. Me daban patadas en la cara, me lastimaron la boca, nos gritaban que nos querían linchar, pero otros dijeron que no, porque íbamos a servir para intercambio”.
En su testimonio “Luisa” hizo constantes referencias a que las decisiones eran tomadas por los líderes de la Sección 22 de la CNTE.
El policía federal “José” confirmó que, en el marco del enfrentamiento, tanto él como su compañera “Luisa” fueron intercambiados por 22 civiles que habían sido retenidos por las autoridades.
En sus relatos, los agentes subrayaron la participación y coadyuvancia de representantes de la Iglesia católica y de los órganos encargados de la defensa de derechos humanos para lograr su liberación y atención médica.