Por José Caro

«VERDADERA LÁSTIMA FUE QUE EL FESTIVAL DEL PASADO SÁBADO NO HAYA SIDO EL REFLEJO DE SU ÍNTIMA ESENCIA»
Manuel “Manolo” Ayala…

Déjame contarte que, puesto que eres joven como para haberlo vivido, que desde que la luz se dio en mis ojos, y los sonidos a mis oídos, me enteré que si bien Aguascalientes se ha destacado por su nutrida producción de toreros de reconocida valía, no se han “dado” aquí por generación espontánea pese a que el aire, ambiente y cultura parece engendrarlos y cultivarlos.
Manolo, debo contarte que si bien Aguascalientes es líder en materia de toros, a diferencia de ella hay otras ciudades que han sido incapaces de mantener el ritmo de los gigantescos pasos de la Fiesta, pues han quedado rezagadas por más que intentaron activar su dinámica progresiva. Lo cierto es que la tierra del genial “Calesero”, acostumbrada a las lisonjas en su honor, no ha dejado que se “enturbie su esencia romántica” ni que “se envicie su atmósfera torera”. Por eso Aguascalientes -tu tierra Manolo- siempre con la sonrisa en los labios, da la impresión de estar en eterna primavera. Afirmaría que sus aires te han dado abrigo y cobijo, pues tus ilusiones y fantasías también tienen soplos fragantes del fantástico ciclo primaveral.
Lástima que el sábado pasado a ella y a ti los enfriaran ráfagas y vientecillos helados que pintaron de tonos oscuros la brillantez de la ciudad. Empero los aficionados que se enteraron que fuiste patrocinador del evento saben que, por su condición de privilegio, por tal motivo fue que elegiste a la ciudad para realizar el homenaje a tu amigo Rodolfo, “El Pana”.
Y sabes Manuel que Aguascalientes está acostumbrada a escuchar solamente las voces que mantienen en alto su espíritu… Y siempre, siempre “volando va”. ¡Como tus sueños e ilusiones Manuel! Y cuando le faltan a sus oídos las “loas”, hábilmente persiste en magnificar los más débiles y tenues ecos que siguen dándole aliento… “y volando va”… “como tus sueños e ilusiones Manuel”.
Y vuela la ciudad, como tú, a las alturas de las estrellas. No te extrañe por tanto, que otras entidades quisieran estar a la altura de Aguascalientes, y otros aficionados, a tu altura Manuel.
Aguascalientes, tanto como tu noble y generosa individualidad torera,- lo doy por cierto toda vez que la veteranía me da el respaldo para afirmarlo-, viven succionado con fruición el deleitoso mágico elixir del toreo, y se llenan de gas pues, en vuelo de fantasía, simulan perder su gravedad… Y “volando van”.
Y aún volando, Aguascalientes y tú saben que los toreros en tu tierra no se dan por “generación espontánea”, ni por “generación espontánea” se dan los sentidos arrebatos de nobleza “COMO EL TUYO QUE AÚN SIN PARNÉ TE LA JUGASTE PARA REALIZAR EL HOMENAJE A RODOLFO… HASTA PERDER LA CAMISA Y PARTE DE TU PATRIMONIO”.
No tengo más espacio, tan solo el suficiente para recordar las palabras de don Rodolfo: “Los grandes toreros y los grandes aficionados -¿te das por aludido Manolo?-, cual si estuvieran en galería de lujo, exhiben los cuadros que su alma han pintado con los colores de su espíritu, de su corazón, de su sensibilidad y de su personalidad torera”.
ENTONCES… ENTONCES SABEN LOS AFICIONADOS QUE A LOS TOREROS Y A LOS GITANOS DE CORAZÓN -COMO TU COMPRENDERÁS MANOLO-, HAY QUE PRODUCIRLOS, CIUDARLOS Y ABRAZARLOS CUANDO ESTÁN AL ALCANCE DE LOS BRAZOS TENDIDOS TODA VEZ QUE, “VOLANDO VAN”, Y ES DIFÍCIL ATRAPARLOS.