En vez de echarle la culpa al obispo o a la Iglesia, de la pérdida de las elecciones, que los partidos políticos analicen con honestidad en qué se equivocaron; la participación ciudadana, quienes no están identificados con un partido en particular, fue lo que inclinó la balanza, destacó el Pastor José María de la Torre Martín.

“Nosotros estamos tranquilos, porque sí invitamos a la gente a votar, a ejercer su derecho ciudadano, a que lo hicieran concientes y en forma razonada, pero nunca les dijimos por quién votar, ni condicionamos los sacramentos ni los servicios que dan las parroquias a cambio del voto, como sí lo hicieron otros”, añadió.

Mencionó que lo peor es quedarse callados, “hay que opinar, hay que cuestionar lo que atenta contra nuestros valores, y reconocer las propuestas enfocadas al bien común”.

Señaló que cada quien pensaba que iba a ganar con sus estrategias, algunas no muy válidas, pero fue la sociedad civil, la que sorprendió a todos y el que más gente haya ido a las urnas, fortalece la democracia, y en cambio, no es real sin la participación ciudadana.

“Ya vimos que fueron insuficientes las reformas electorales, porque hubo delitos que pudieron evitarse o prevenirse en la reciente jornada electoral”.

El prelado insistió en que los partidos, en vez de estar acusando, que hagan un análisis de lo que les falló, si fueron las propuestas o los candidatos.

“Quienes le echan la culpa al obispo, que no se les olvide que él representa un solo voto, y quienes culpan a la Iglesia, la Iglesia somos todos, si el 94% de la población es católica, el 94% de los votos que obtuvo el PRI o el PAN, son católicos”.

Dijo que hasta a los que pensaban que iban a obtener más votos de los que lograron, les fue mal, refiriéndose a Gabriel Arellano, como independiente y Jaime del Conde, del PES.

“Es falso que se haya invitado a votar por determinado candidato o partido, a los feligreses se les invitó a que votaran libremente y en conciencia”.

Reiteró que el obispo no fue factor de importancia en los resultados electorales, “ni los padres me hacen caso, los fieles tampoco se dejan influenciar cuando alguien quiere manipularlos”; citó la visita a una de las parroquias donde tenían almacenadas las estampitas que debieron repartir para rezar por la familia, en alusión a que hay sacerdotes que no siguen sus indicaciones.