Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Antonio Hernández López es considerado como uno de los mejores maestros por la dedicación que le imprime a su labor educativa, la constante investigación y aplicación de las novedades pedagógicas a la docencia y porque sus alumnos siempre logran altos aprendizajes; así lo reconocen sus compañeros, el director de la escuela y los padres de familia. Cuando el maestro Hernández López tuvo conocimiento, en junio de 2015, que sería evaluado en su desempeño docente, fue de los pocos que aceptó, con agrado, el reto que se le planteaba. De inmediato se dio a la tarea de buscar información y las guías de estudio en las páginas electrónicas del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD). En los cursos de actualización que se implementaron, de julio a diciembre de 2015, era el más entusiasta y participativo, siempre con ideas claras y certeras sobre educación y la evaluación; por eso la mayoría de los compañeros del grupo, donde él asistía, lo procuraban para integrarse con él en los estudios de preparación para la evaluación del desempeño docente.
Llegado el momento de iniciar con las dos primeras fases de la evaluación, en el mes de agosto pasado, el Director de su escuela envió, a través de la plataforma digital, el informe sobre el cumplimiento de las responsabilidades profesionales del maestro Antonio; desde luego, con las mejores referencias sobre su asistencia y puntualidad escolar, del alto nivel de su desempeño educativo, de su permanente actualización docente, de la extraordinaria disposición para realizar todas las actividades que se le encomiendan en el plantel y el gran aprecio que le tienen sus compañeros y los padres de familia por los resultados académicos de sus alumnos. El maestro Hernández López, a su vez, subió (escaneó) a la plataforma las evidencias o productos de lo que hacen sus alumnos en las clases, hizo un análisis pedagógico y didáctico, bien detallado, de su labor académica, argumentó las estrategias que utiliza para que los alumnos aprendan de manera efectiva, y la forma novedosa como los evalúa, con su respectiva retroalimentación. En el mes de noviembre, el maestro presentó el examen de conocimientos y las competencias didácticas que utiliza en la enseñanza. Y en el mes de diciembre de 2015 concluyó con la cuarta etapa, presentando una planeación didáctica argumentada, en la cual hizo gala de los conocimientos que tiene de sus alumnos, de los padres de familia y del contexto sociocultural en que éstos viven; y en la parte central de su planeación estableció propósitos educativos, bien definidos, el enfoque de la asignatura, los aprendizajes esperados, las estrategias y los recursos educativos y, concluye, diseñando un instrumento de evaluación para verificar los aprendizajes relevantes, de conformidad con las distintas características y necesidades de sus alumnos. Terminadas las fases de la evaluación, el maestro Hernández López esperó, confiado, los resultados.
El 26 de febrero de 2016, en su correo personal, le llegó el siguiente comunicado: “Maestro Antonio Hernández López, en la planeación didáctica argumentada obtuvo el nivel destacado o excelente; en el examen de conocimientos y competencias docentes obtuvo el nivel destacado o excelente; en el informe del director también obtuvo la más alta calificación; y en el expediente de evidencias tiene cero por no haberlas enviado. Por tanto, su evaluación global es insuficiente, esto es, no es idóneo para dar clases. Por tanto, debe capacitarse en sus áreas de oportunidad”.
Sobra decir que el maestro sí escaneó (envió) las evidencias. Entonces, ¿qué pudo haber pasado? “Las máquinas no tienen palabra de honor”, es muy probable que la plataforma, por algún mínimo detalle, no registró las evidencias escaneadas, ni los análisis y argumentos del maestro, o simplemente no se pudo abrir el archivo, que es muy frecuente; también es posible que el evaluador, por la prisa de avanzar en la revisión de los archivos (en vista de que les pagan a destajo) no exploró suficientemente la plataforma y le fue más fácil anotar que la página “está en blanco” (cero) y seguir con otro archivo; o, también, las evidencias del maestro Hernández López pudieron quedar entreverados entre cientos de miles de datosde los más de 134 mil docentes evaluados. Al margen de lo que haya sucedido, hoy ningún evaluador y ninguna autoridad tiene el mínimo interés de ver el caso específico del maestro Antonio, aun cuando éste está solicitando revisión. Por tanto, su evaluación es INSUFICIENTE y se queda INSUFICIENTE; porque las autoridades ya lo determinaron así. ¡Qué injusticia! para un excelente maestro. ¿Cuántos casos más habrá como éste?