Abel Barajas
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 29-Abr.- María Elena Guerrero Escamilla, la mujer que denunció el desfalco más grande en la historia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pagó por un delito que no cometió.
La ex cajera del área de Transmisiones de la empresa productiva del Estado cumplió una sentencia de cuatro años y medio de prisión porque su password fue usado para desviar 22 millones 156 mil 949 pesos de las arcas de la comisión, a la que en total le robaron con diversas claves más de 308 millones de pesos.
Dos años después de salir del penal femenil de Santa Martha Acatitla, el Cuarto Tribunal Colegiado Penal en la Ciudad de México la absolvió de responsabilidad y revocó la condena ya compurgada, porque no se acreditó que cometiera el delito imputado, previsto para personal bancario.
La magistrada Elvia Díaz de León estableció que no se acreditó la plena responsabilidad de la funcionaria, pues nunca se probó la forma de intervención en el ilícito ni el dolo en la conducta que le atribuyeron.
“En realidad no existe constancia alguna que determine que a través del uso directo de su clave hubiera realizado las transferencias indebidas que se atribuyeron, ni que hubiera revelado su clave a otra persona para que las realizara”, señaló en el fallo del amparo directo 120/2012.
De 66 años de edad y presa de julio de 2007 a enero de 2012, Guerrero explica en entrevista que desde su reclusión presentó una denuncia por el robo de su password, pero las autoridades ministeriales nunca indagaron.
Durante el juicio, probó que HSBC no dio de baja una computadora robada en su área de trabajo y que tenía la conexión para realizar las transferencias, y que el banco además daba cobertura a operaciones ilícitas que se hicieron desde la CFE durante las madrugadas.
Aún así, la PGR no investigó al personal bancario.
Con amargura, Guerrero lamenta lo cruel que puede ser el sistema de justicia en México al imponer el mismo castigo que a Alejandro Morales Méndez, el cerebro del desfalco de más de 308 millones de pesos a la CFE.
“Él ya salió libre en mayo del año pasado y a disfrutar de todos los dineros, porque al salir, desbloquearon todas las cuentas de su esposa, de sus padres, de sus hermanos, hijos. Yo tengo congelada una cuenta que tiene 30 mil pesos y no me la han descongelado, ya di muchas vueltas y nadie sabe quién la tiene incautada”, reprochó.
“El daño hecho, hecho está. Los años que ya se me fueron, los que ya no compartí con mi familia, tantas cosas, ya, no puedo hacer nada ante eso. Lo único que sí quiero es tener mi jubilación y recuperar mis sueldos caídos. No hay más”.