Josemaría León Lara Díaz Torre

El día de ayer Aguascalientes despertó con una noticia digna de análisis y reflexión; más allá de la polémica que esté causando en ambos frentes políticos, verdaderamente nos encontramos ante un hecho que trascenderá en la vida democrática nacional. La anulación de la elección del Distrito Electoral 01 del Estado de Aguascalientes, sienta un real precedente histórico en México.

Evidentemente el próximo día primero de septiembre, la población de los diez municipios del interior del Estado no contará con un representante popular ante la Cámara Baja del Congreso de la Unión, ya que en esa fecha, debería de haber tomado protesta el diputado electo el mes de junio pasado; pero con la decisión tomada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la madrugada de ayer, las condiciones han cambiado.

Nos encontramos ante un supuesto nunca antes visto, es necesario convocar a una nueva elección, más no del tipo al que estamos acostumbrados. La Constitución Mexicana, prevé dos tipos de elecciones, las ordinarias y las extraordinarias. En su Artículo 41, Fracción VI, Quinto Párrafo establece: En caso de nulidad de la elección, se convocará a una elección extraordinaria…

Al dejar claro el tema, el texto constitucional nos remite a la ley especializada en la materia, que en este caso se trata de: la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales; misma que en sus artículos 23 y 24 trata la manera de proceder para la organización de elecciones extraordinarias, cuando la elección previa haya sido declarada nula.

De acuerdo con el numeral 23, antes citado: Cuando se declare nula una elección (…), la convocatoria para la elección extraordinaria deberá emitirse dentro de los cuarenta y cinco días siguientes a la conclusión de la última etapa del proceso electoral (…). Esto quiere decir que ya ha comenzado a contar el término legal, para que la autoridad correspondiente, realice la convocatoria correspondiente.

Ahora es momento de pensar en el electorado. Es por muchos conocido que la diferencia de votos entre el ganador y el segundo lugar fue de 436 votos es decir un 0.4% de diferencia, pero indiscutiblemente el verdadero ganador fue el abstencionismo. De acuerdo con las cifras arrojadas por el INE, en Aguascalientes únicamente participamos el 36.366% de la lista nominal, de un total de 842,456 votantes registrados.

Sin pretender caer en un pesimismo antidemocrático pero sí realista, las fuerzas políticas deben reorganizar su manera de hacer campaña y su forma de llamar al voto, puesto que el estado de ánimo de quienes acudirán a las casillas el día de la elección, no será para nada el mismo que en el mes de junio.

Para concluir quisiera agregar citando al Magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar, quien en la sesión de la madrugada del jueves al estar discutiendo sobre el caso que nos ocupa, acertadamente expresó: “… en una sociedad democrática las autoridades estatales, particularmente aquellas que ostentan una investidura alta en el medio público mexicano, no solo tienen una posición de garantes respecto de los derechos fundamentales de las personas, sino también un especial deber de cuidado respecto de aquellas otras conductas que pudieran incidir en el ejercicio pleno de estos derechos, a construir injerencias directas o indirectas de presión al electorado. Este deber especial de cuidado, se ve particularmente acentuado durante el desarrollo de la jornada electoral, por lo que se debe actuar con una diligencia mayor, o si se me permite la expresión, con una mayor prudencia, en razón de su propia alta investidura, de amplio alcance, y eventuales efectos de sus conductas y expresiones…”.

Quisiera saber tu opinión: jleonlaradiaztorre@gmail.com / @ChemaLeonLara