Arcelia Maya
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 3-Abr .- Lo que inició como un servicio de transporte exclusivo para maestros de la CNTE se convirtió en un próspero negocio irregular que despacha en calles aledañas al Monumento a la Revolución y en el Centro de Oaxaca.
Desde hace dos años, dos empresas operan una terminal de autobuses en la que se ofrecen boletos de la Ciudad de México a Oaxaca por 230 pesos o viajes redondos en 450.
En contraste, en la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO), donde operan empresas legalmente establecidas, cada viaje, sea de ida o de vuelta, cuesta 552 pesos con ADO y 440 con AU.
La Cámara Nacional de Autotransporte, Pasaje y Turismo (Canapat) exigió en el retiro del transporte irregular ya que representa una competencia desleal para el gremio, pues no paga impuestos, obstruye las vialidades y ofrece un servicio inseguro.
“Defendemos la legalidad”, expuso Jaime Jaime Delgado, presidente de la Canapat.
“Por ello impulsamos la capacitación profesional de conductores, que los choferes cuenten con licencia federal, que las empresas cumplan con la normatividad y que toda organización dedicada al transporte de pasajeros cuente también con el seguro del viajero”.
En marzo, la maestra Susana Gómez, directora de la escuela primaria Guadalupe Martínez, en Oaxaca, y los profesores Patricia y Óscar, de quienes sus empleados evitaron dar sus nombres completos, decidieron rentar dos locales, donde operan las agencias denominadas “La Pantera Rosa” y “Línea Dorada”.
Los negocios, ubicados en el número 7 de la Calle Ignacio Vallarta, y en el 57 de Tomás Alva Edison, en la Delegación Cuauhtémoc, pagan alrededor de 5 mil pesos mensuales de renta.
Durante la Semana Santa, de ambos locales salieron a diario 12 camiones con capacidad para 40 personas rumbo a Oaxaca (9 de la línea “La Pantera Rosa” y 3 de “Línea Dorada”), refirió un trabajador.
Los autobuses turísticos son abordados en la Ciudad de México entre las 21:00 y 23:00 horas a fin de esquivar a las autoridades federales que se encuentran en el camino, según refiere un empleado.
Además, salen en grupos de tres o cuatro autobuses para irse acompañando.
El bajo precio del boleto es lo que atrae a la mayoría de los usuarios al momento de usar la terminal irregular.