Héctor Ocampo
Agencia Reforma

Le apostamos a que si su auto tiene ya por lo menos un par de años, usted ya tiene algunos, si no es que varios detalles que quisiera corregirle, y que no lo hace por tiempo, desidia o porque simplemente no sabe cómo hacerlo. Si hablamos de modelos más veteranos, las correcciones pueden ser muchas más.
Por ello le haremos un listado de aquellas cosas a las cuales no solemos ponerles mucha atención en el vehículo, pero que a la larga pueden generar reparaciones más costosas y complicadas, las cuales además le hacen perder valor de reventa.

Rayones y pequeños golpes
Un verdadero dolor de cabeza para cualquier conductor, sea o no cuidadoso con el auto. Las que más duelen son aquellas que nosotros mismos hacemos por un tonto descuido, como cuando despostillamos la orilla de las puertas o metimos de más el auto al cajón del estacionamiento y raspamos la parte inferior de la defensa.
Para las puertas existen unos protectores transparentes que se aplican en minutos, no se notan y son muy efectivos para evitar daños. Si ya cometimos el error, existen esmaltes correctores que se venden en cualquier tienda de autoservicio respetable o bien en talleres de servicios, estéticas automotrices o agencias de nuestro modelo. Es mejor corregirlo de inmediato si no queremos que la falla crezca. Aplica también para portazos que nos den en estacionamientos, e incluso piedras de carretera. Es necesario ser muy cuidadoso en la aplicación.

Amortiguadores
Una de las fallas más difíciles de detectar, pues van perdiendo efectividad gradualmente y no notamos la diferencia hasta ya muy avanzado el problema. También es una de las más peligrosas en términos de seguridad. No olvidemos que el trabajo de los amortiguadores es tener los neumáticos bien pegados al piso.
Es vital que en cualquier servicio se pida una revisión de amortiguadores y seguir las indicaciones del mecánico, pues este elemento puede generar muchas más fallas a futuro, como afectar rótulas, soportes, bujes e ensamble interior, debido a la vibración adicional. Incluso puede alargarse considerablemente una frenada de emergencia que podría terminar en una catástrofe. En otras palabras, los amortiguadores desgastados restan efectividad a todo el vehículo.
Existen varias maneras de detectar desgaste en esta pieza. La principal es buscar un desgaste irregular en los neumáticos o escuchar un golpe seco al pasar un tope, que indica que el fluido ya no está haciendo su tarea. Lo más recomendable es revisar el manual del vehículo y solicitar un cambio. Se recomienda que se cambien en pares, es decir, ambos del mismo eje, y con un especialista.

Frenos
Van de la mano con los amortiguadores, como parte del conjunto para garantizar la seguridad dinámica del vehículo. Al igual que con aquellos, el desgaste es progresivo y podríamos darnos cuenta demasiado tarde. Resulta vital tener presente el recorrido del pedal cuando frenamos. Si se hunde más de lo normal es posible que haya una fuga en el sistema, o las pastillas estén muy desgastadas. Si alguna de las ruedas se llega a bloquear o patinar, es porque hay una manguera obstruida o desgaste prematuro en esas pastillas. Esto podría ser consecuencia de un amortiguador en mal estado, el cual genera un contacto diferente con el pavimento. Si notamos el pedal demasiado duro, o que vibra demasiado (no confundir con el ABS) o que se perciba esponjoso, todo eso tiene que ver con el líquido de frenos. Si hace un chirrido al frenar o frena con menor efectividad después de varias frenadas, es decir, una especie de fatiga, es porque las pastillas estén desgastadas o resultaron de mala calidad. A simple vista, sobre las pastillas existe una marca que indica el desgaste para el cambio de las mismas.
Dependiendo del uso que de al vehículo, mucho en ciudad o mucho en autopista, busque unas pastillas que cumplan su cometido. Hay unas con mejor frenada pero menor durabilidad, y otras que son más durables pero no tan efectivas.

Fluidos
Lo ideal es seguir al pie de la letra el manual, pero si ello no ha sido posible, lo más recomendable es revisar cada tres mil km en frío, mediante la varilla, el color, nivel y viscosidad del aceite. Se recomienda realizar el cambio de aceite cada cinco mil km si es de tipo mineral y hasta 15 mil si es sintético. Sin embargo, es importante conocer sus hábitos de conducción; por ejemplo, si recorre distancias cortas en ciudad, serán necesarios intervalos cortos de cambio, por una mayor presencia de combustible sin quemar en el aceite.
El anticongelante se recomienda cambiarlo cada dos años o alrededor de los 30 mil km. Su función es proteger el radiador de corrosión y mantener la temperatura de funcionamiento del motor para evitar sobrecalentamiento.
Al superar el tiempo de uso, pierde sus propiedades y se vuelve negativo. Con el cambio hay que purgar y se recomienda rellenar el circuito con 50% anticongelante y 50% agua, destilada de preferencia. El cambio se debe hacer en frío.

Luces
Con el paso del tiempo y ante las inclemencias del mismo, tanto faros como calaveras suelen opacarse y perder efectividad. Si detectan alguna fisura es muy recomendable cambiarlas o sellarlas, pues podrá entrar humedad al foco y fundirlo. En cualquier taller especializado se consigue el repuesto y en todos los manuales de mantenimiento del auto viene el procedimiento para su cambio, que suele ser muy sencillo y sólo requiere dedicación.

Batería
Tienen un ciclo de vida útil. Se recomienda cambiarla cada cuatro años, pero si hemos sometido el auto a un uso muy intenso (muchos encendidos, por ejemplo) o, por el contrario, un vehículo parado durante mucho tiempo, es muy probable que se haya drenado su energía. El cambio de batería es algo sumamente sencillo de hacer. En tiendas especializadas reciclan la anterior o incluso pueden darle la opción de recargarla en una media hora.